• 19-Abr-2016
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Debate en Comisión de Salud HCDN respecto del vinculo entre PAMI y la Industria del Medicamento

Disertación del Dr. Constantino Touloupas, experto en Sistema de Gestión de Medicamentos y Jefe de Trabajos Prácticos de Farmacología en la Universidad Nacional de La Plata, ante la Comisión de Salud de la HCDN respecto de la resolución 439 del PAMI, por la que se excluye del listado de medicamentos con la cobertura del ciento por ciento a más de cincuenta productos.

-   En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los diecinueve días del mes abril de 2016, a la hora 12 y 28:

Sra. Presidenta (Gaillard).- Damos comienzo a la presente reunión que he convocado y que cuenta con un temario que está compuesto por dos temas que tienen que ver con la agenda social. Uno de ellos es el referido a la resolución 439 del PAMI, por la que se excluye del listado de medicamentos con la cobertura del ciento por ciento a más de cincuenta productos. Frente esta situación existen varios proyectos de resolución expresando preocupación al respecto.

 

Sr. Touloupas.- Yo quiero preguntar también. Supongo que en línea con el señor diputado Amadeo, pero también quiero hacer un comentario sobre esto. Pero me parece que en primer lugar es importante referirme al tema.

          Soy médico farmacólogo, trabajo con una farmacéutica, Guadalupe Soulages –quien me acompaña-, trabajamos hace muchos años en búsqueda de la equidad en el ámbito de la seguridad social. Hemos estado diez años en el IOMA a cargo de una política de medicamento paradójica en los 90 que le dio la mayor cobertura a un millón y medio de afiliados que tenía en ese momento. Muchas veces intentamos que el PAMI revise su política de medicamentos, que creo que es lo que instaló claramente el doctor Rachid.

          Además, debo decir que hemos estado durante cuatro meses en 2002 como subgerente de medicamentos y como directora ejecutiva de medicamentos y renunciamos al PAMI porque faltó decisión política para que la industria vaya a producir con calidad, a promover, a registrar, pero no a administrar, a gestionar y a decidir las coberturas.

          ¿Está claro lo que digo? Es decir, hablo como un profesor de Farmacología que trabaja en gestión porque si no los términos tienden a ser confusos.

          En primer lugar, quiero agradecer la invitación. Y en segundo lugar, me parece muy importante que estén todos ustedes acá y que esté el doctor Semino, con quien alguna vez compartimos algún espacio de difusión de estos problemas. Semino es una de las pocas voces que yo escuché decir cosas sensatas en los medios hace una semana.

          Voy a hablar de la resolución 439 como la escuchamos en radio y en televisión y como las escucharon los viejos.

          PAMI tiene cinco millones de personas, de las cuales muchos son viejos, muchos son jóvenes de edad media, vulnerados socioeconómicamente y enfermos, y es la obra social pediátrica y de discapacidad más grande de Latinoamérica. Es decir, hablemos del PAMI, sabiendo qué hay dentro.

          Además, es el principal pagador de medicamentos de Latinoamérica. Y en segundo lugar, es aquél que define el 33 por ciento de lo que consume en gastos los argentinos. Claramente es un actor muy importante.

          Felicito que haya un acto regulatorio en el PAMI porque hace muchos años que no dicta ninguna resolución ni para ver qué hay qué cubrir y qué no o qué tiene evidencia científica y qué no la tiene.

          Entonces, hemos escrito un artículo con Soulages y lo hemos enviado a gente de la comisión, que yo voy a pedir en cuadernos de crisis, donde nosotros vamos a tomarle al PAMI la voluntad de querer cambiar, porque si no lo que estamos haciendo simplemente es un ejercicio intelectual poco conducente, porque, de lo contrario, no sabemos dónde estamos parados.

          También debo decir que el PAMI y su relación con la industria ‑que dejó el licenciado Di Cesare‑ es probablemente el modelo más grave. Se trata de la relación entre un pagador de prestaciones, que presta el servicio porque no tiene ninguna pauta, ningún ejercicio de fiscalización y ningún ejercicio de auditoría sobre esa autonomía que ejercen hoy unas empresas a las que me voy a referir.

          Dicho esto voy a hablar de lo que escuchamos en los medios y de cómo nos anoticiamos de la resolución 439. Primero, empezamos a escuchar que cómo puede ser que una droga que el ANMAT aprobó, no se pueda consumir.

          Después escuchamos que los farmacéuticos no le van a pedir a los viejos que paguen en las farmacias, lo cual sería un acto llamativo. El farmacéutico lo único que recibe del PAMI son notas de crédito, que se las da la industria. Es muy llamativo por qué un farmacéutico quisiera no explicarle a un abuelo que ahora va a tener que pagar.

          Otra cuestión que escuchamos fuertemente en los medios es que todo lo que está registrado debe ser consumido y por ende tiene que seguir teniendo cobertura. Entonces, voy a decir en dos minutos qué es la resolución 337. La resolución 337 es producto de veinte años de la política que el PAMI ha tenido en los cuales nunca definió patologías, grupos que identifique como de necesidad sanitaria y prestaciones como para brindarle a esos grupos, dentro de los cuales están todas las listas de medicamentos que cualquier país serio del mundo tiene. Y cualquier país serio del mundo tiene un formulario terapéutico. La Argentina lo tiene. ¿Alguien que está afiliado a una prepaga está muy preocupado por lo que acabamos de escuchar? Si las prepagas están reguladas por el Programa Médico Obligatorio y nadie se queja de que le falten medicamentos. Sin embargo, no se cubren todos los medicamentos que tiene PAMI.

          Entonces, primera cuestión: las agencias de registro ‑o sea, el ANMAT‑ registra lo que la industria quiere comercializar. ¿Vamos bien? Esas agencias reguladoras le piden un primer escalón de evidencia en cuanto a utilidad o beneficios clínicos. Ese primer escalón puede determinar que el medicamento A pueda ser útil, pero hay otros. ¿Cuál es el más útil? Nosotros no tenemos un sistema que pretenda un nuevo fármaco que supere al anterior. Eso lo pretendíamos cuando la ley Oñativia lo establecía: si no había ganancia terapéutica no había nuevos fármacos. Pero es un problema del mundo. El mundo está inundado de medicamentos.

          Les pido, por favor, un esfuerzo intelectual. Voy a tratar de ser lo menos técnico posible para que miremos que hay medicamentos de gran valor terapéutico, esos hay que cubrirlo siempre, cuesten lo que cuesten, pero no pueden costar lo que cuestan en la Argentina, que no tiene ningún acto regulatorio de precios de medicamentos que se recuerde, salvo reuniones para tomar café y decir: “Aumenten un poco, aumenten un poco menos, aumenten un poco más”.

          Entonces, la pregunta es: ¿está mal dejar de cubrir algo que el ANMAT autorizó?               No, si tiene criterio correcto no está mal, porque el ANMAT lo único que hace –y podría estar el doctor Chiale acá‑ es decir: “Puede ser comercializado”, nunca dice: “Debe ser financiado por la seguridad social”. No está en su competencia decir: “El Estado nacional lo tiene que pagar”, y mucho menos está en su posición decirle al doctor Touloupas: “Usted lo tiene que prescribir”.

          Dicho esto veamos entonces qué busca el acto 439. La resolución 337 incluye a más de 2 millones de jubilados; dentro de ellos hay pacientes con mucha enfermedad y muy vulnerados: oncológicos, oncohematológicos, pacientes con sida ‑nadie habla de esto‑, con esclerosis múltiple, con hemofilia, etcétera. Todas las prestaciones de altísimo costo de este grupo de pacientes, que es el de mayor carga de enfermedad del PAMI, están conducidas por un centro de autorizaciones de la industria farmacéutica denominado Camoyte. Este centro define si lo que prescribió el oncólogo García –digo “García” en término figurado, pero no tengan dudas de que hay algún oncólogo llamado así‑ se ajusta o no, pero, ¿a qué? ¿Alguien sabe si el Camoyte es un centro científico? ¿Si evalúa protocolos basados en evidencia? ¿Si se rige por los criterios de Canadá, Reino Unido, Australia, Italia, España, la Unión Europea, el sector americano de regulación, las HMO americanas o el Medicare americano? No, el Camoyte lo hizo la industria para administrar los requerimientos y lo que hace es decidir a qué acceden, ¿quiénes? Los que están más enfermos. Y por los que se paga, ¿qué? Lo más caro. Porque lo controla, ¿quién? Nadie.

          Yo escuché en los medios de comunicación hace pocos días decir que hubo 500 millones de pesos para prestaciones de pacientes fallecidos o prestaciones de  pacientes inexistentes. No se asusten porque eso puede ser cierto. Lo que digo es que esto no puede suceder si el que toma el contrato no tiene alguna responsabilidad, porque si a mí el doctor Rachid me dice: “Tenés que mandarme para un melanoma un medicamento que hoy cuesta 750 mil pesos para 82 días de tratamiento”, yo tendría que verificar al menos que haya un paciente que tenga un melanoma y además si está dentro de la línea terapéutica que corresponde.

          Hago un primer recreo para entrar directamente en el tema y después que se pregunte lo que corresponde.

          Hay medicamentos de alto valor terapéutico y hay medicamentos inútiles que no aportan absolutamente nada  que por una cuestión comercial los estados le permiten registrarlos a la industria a veces para aumentar el precio y a veces simplemente porque consideran que hay una empresa que tiene que vender algo porque si no eso generaría algún tipo de dificultad.

          Esos medicamentos inútiles, controversiales, están en el PAMI desde que Matilde Menéndez firmó el primer convenio con la industria. El PAMI cubre todo lo que está registrado en la Argentina. Voy a poner un solo ejemplo. Existe un antiinflamatorio que apareció cuando yo era jefe de trabajos prácticos –y les agradezco que en la presentación me hayan puesto “jefe de trabajos prácticos” porque me sacaron como veinte años- que se llama Piroxicam. Alguno lo conoce y alguno lo tomó y si lo tomó debe haber sobrevivido. El piroxicam tiene 19 veces más probabilidades de producir un sangrado gastrointestinal, una perforación gástrica, una perforación duodenal o intestinal pura. O sea que hace más de veinte años que ninguna obra social seria del mundo ni ningún Estado le permite tomarlo a un señor mayor de sesenta años, porque tener sesenta años –cosa que tendré dentro de poco‑ es el primer factor de riesgo para tener úlcera, sangrado o gastritis o enfermedades del tubo digestivo. ¿Y nosotros qué hacemos en el PAMI? Le damos Piroxicam. Hay quien lo pide y se lo damos hace veinte años, cosa que deberíamos haberlo dejado de cubrir.

          Quiero hacer una observación. La resolución 439 apeló a criterios científicos sanitarios pero solo produjo un hecho económico. Está bien dejar de cubrir ‑no toda esa lista porque hay mucho para discutir, así como también quiero discutir algunas cosa que se dijeron‑ muchos de esos medicamentos. Pero debería haber un acto docente, que exista una convocatoria a la racionalidad y que además el PAMI deje de pagar por el Piroxicam –para ponerlo simbólicamente, aunque lo va a hacer ahora‑ pero que también lo deje de pagar el jubilado, y sobre todo lo deje de consumir que me parece mucho más importante que dejar de pagarlo.

          Entonces, acostumbrémonos a buscar en las políticas medicamentos útiles, seguros y necesarios. El problema que tiene la resolución 337 no lo va a resolver este ajuste de cobertura que hace que el PAMI ponga menos plata pero que ahora los jubilados tengan que poner más dinero.

          Además, cuando alguien está diciendo: “Mire, esto es tóxico, no tiene ninguna utilidad o carece de eficacia.” Entonces, ¿por qué lo paga PAMI? Esa es una buena pregunta. Si yo administro un organismo de esa importancia y digo: “Si todo esto es así, lo haya dicho el IECS o quien lo haya dicho, si tiene fundamento, a partir de ahora, señor, señora, abuela, abuelo, ni usted ni yo lo vamos a pagar.” Por lo tanto, vamos a ver cómo hacemos una reconversión de las prescripciones, de la gente que está tomando esto, porque produce un impacto.

          En definitiva, para cerrar el tema, creo que va a haber mucho debate. Espero que haya mucha discusión y que existan preguntas porque no quiero monopolizar la reunión. Solamente quiero decir que el PAMI fue una entidad rectora, fue la que nos formó a todos en auditoría, fue la que nos enseñó a todos los criterios para asignar recursos en salud, fue a la que le sacamos las pensiones no contributivas en los años 1993 o 1994, después se las devolvieron, porque ahora el ProFe está ‑me parece- bastante mal administrado.

          Entonces, si la resolución 439 demuestra la voluntad de una gestión que quiere empezar a regular en materia de medicamentos, acá tiene mucha gente que está dispuesta a ayudar pero debemos pensar seriamente y no invocar al IECS, que es un organismo serio, que debe haber opinado sobre tres cosas, como se comentó acá, para decir que los antivaricosos no sirven. Si no sirven, ¿entonces qué hacemos? Los que lo tienen al ciento por ciento, ponen la mitad para seguir usándolos. La glucosamina no sirve, pero debe haber un millón y medio de viejos tomando glucosamina en la Argentina. ¿Saben por qué? Primero, ni se sabía para qué servía y se vendía y después, como los laboratorios no son torpes, han probado y capaz que es parecida al Paracetamol, al Ibuprofeno o al Diclofenac, para nombrar cosas que ustedes conocen. Y si es parecida a eso, bienvenida, porque no produce sangrado ni rompe el tubo digestivo.

          Los ingleses saben estar en lista de espera de trasplante y no se desesperan, conocen que todo lo que se vende en materia de medicamentos no recibe cobertura por el servicio nacional de salud porque corresponde que alguien haga un análisis de qué se debe dar en cada caso, y los médicos necesitan cada vez más protocolos serios que les ayuden a prescribir porque hoy tenemos el salario médico en manos de la industria farmacéutica. Si no vemos esto, estamos muy equivocados.

          Quiero decir que no nos preocupemos por una caída de cobertura pero exijamos seriedad y que el mismo organismo tome la misma decisión.

          Señores: si esto no hay que financiarlo, que no lo financie el PAMI tampoco. Esta es la primera cuestión. Segundo, ¿qué más no va a financiar el PAMI? Porque la lista podría ser muy larga.

          Por otro lado, sorprende ver que no se haya manifestado preocupación hasta ahora por quien fiscaliza las recetas de medicamentos de alto costo. Ustedes saben que los farmacéuticos en la Argentina no ponen el valor en la receta y que la receta es un cheque receta. Esto sucede porque el convenio es con las cámaras de la industria desde que el decreto 150 de 1992 de Menem y Cavallo, con perdón de la palabra, derogó el precio de salida de laboratorio. Ustedes, los legisladores, tendrían que ver esto.

          Muchas veces Jorge me ha llamado para consultar por alguna ley a fin de fomentar la prescripción por genérico. Yo digo: ¿por qué no restituimos el artículo 3° de la ley Oñativia, que nos convocaría a todas y a todos, si lo quieren poner en esos términos? Nos convocaría porque yo quiero saber en el laboratorio Pfizer, Novartis o Roche a qué valor sale el medicamento oncológico. También quiero saber a qué valor sale la Amoxicilina, que vale 60 pesos. De esa manera es posible que podamos recuperar que los medicamentos los fabrique un laboratorio, los distribuya una droguería y lo dispense una farmacia. Un medicamento es un producto tutelado del mercado, no es un producto más.

          Para terminar, estamos ante una resolución que solo hace ajuste de cobertura y transfiere un costo que hoy los afiliados no tenían con una explicación sanitaria, que no es pertinente porque el instituto convoca a poner el dinero y a seguir consumiéndolo. Ahí está el problema. Y en segundo lugar, lo que quiero decir es que el PAMI tiene que empezar a auditar, a fiscalizar, a pedir las recetas y puede ser que empiece a encontrar cosas mucho más graves que haberle dado medicamentos a pacientes fallecidos. (Aplausos.)

 


 

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