• 24-Feb-2018
  • ACTUALIDAD JUBILADOS
Andar por los 60 años no nos hace iguales

Uno, con fiesta millonaria. Otro, astrónomo aficionado y otro, psiquiatra trucho. Se ve: la edad no otorga méritos. Un artículo de Ricardo Roa para Diario Clarín.

Se sabe: hay distintas formas de vivir y de envejecer. La madurez de los 60 puede ser el tiempo de capitalizar la experiencia y el conocimiento acumulados o de malgastar la experiencia y el conocimiento acumulados. Cada cual elige. Aunque los 60 dejan menos excusas para justificar errores y a la vez otorgan más mérito a quienes tienen ganas de seguir creciendo.

Una elección es la que ha hecho Alejandro Roemmers, con padre en la lista de multimillonarios de Forbes que decidió adelantarle en cuotas la herencia. Estamos hablando de muchísima plata. Alejandro acaba de cumplir 60 y se le ocurrió festejarlo en Marrakesh con nada menos que 600 invitados. Una fiesta de 6 millones de dólares a la que llamó espiritual sólo porque allí Saint Exupéry concibió El Principito.

Lo que muestran las fotos tiene bien poco de espiritual. Alojamiento en hoteles de super lujo y paseos en camello y cuatriciclos por el desierto con carpas para el refrigerio. Y la fiesta mayor: Oriental Party Black and White con cierre de fuegos artificiales y la actuación entre otros de Ricky Martin. “Quiero que seamos un oasis de paz y amor en un mundo tan convulsionado”, se entusiasmó Alejandro. Lo del mundo convulsionado está claro. Pero eso del oasis sólo se entiende porque estaban en medio del desierto.

Una elección muy diferente es la del cerrajero y astrónomo aficionado Víctor Buso, que estos días también salió en un montón de fotos pero no de las revistas de ricos y famosos. Buso es un entusiasta de ese raro entusiasmo que prende en pocos: observar y fotografiar galaxias y planetas. Consiguió lo que no consiguieron astrónomos profesionales ni telescopios robotizados repartidos por el mundo: captar los primeros instantes de la explosión de una supernova.

Buso no tiene 60, tiene 58. Su esposa es maestra y viven en una casa de clase media en la zona sur de Rosario. Vendió un terreno para comprar los equipos y montar el telescopio en la terraza. La revista científica Nature publicó y celebró su descubrimiento. Y él dijo: “Es como ganar una lotería cósmica”. Las fiestas pasan. Y a su manera Buso pasará a la historia.

Tercer caso, el de Juan Carlos Olenczuk. No es ni millonario ni ha hecho fiestas en Marruecos. Y jamás saldrá en Nature. Anda por los 65 y es médico. Su descubrimiento fue conseguirles licencias siquiátricas truchas a un centenar de docentes bonaerenses en apenas diez días. Consiguió un par de cosas más: agregarle plata a la montaña de plata que la Provincia gasta en suplencias y hacerle perder días de clase a los chicos, que es tanto o más grave. Antecedentes no le faltan: fue procesado por adulterar certificados médicos y detenido por declarar insana a una anciana y mandarla a un geriátrico para que familiares se quedaran con su casa. Tampoco le falta consultorio: atendía en uno del Soeme, el gremio de Marcelo Balcedo detenido por corrupción en Uruguay.

¿En qué se parecen Roemmers, Olenczuk y Buso? Por lo que se ve en poco, en andar por los 60. Y el resto directamente en nada.

 


https://www.clarin.com/opinion/andar-60-anos-hace-iguales_0_Byb7U4CPz.html

 

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