• 14-Mar-2014
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Una investigación se propone identificar las situaciones de violencia estructural-institucional y familiar que atraviesan los adultos mayores dependientes por los que se realizan reclamos, en el Área de Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

                                               Lic. Carla Del Duca y Mgter. Roberto Orden

 

 
DEFENSORÍA DEL PUEBLO DE LA CIUDAD AUTÓNOMA
DE BUENOS AIRES
ÁREA DE TERCERA EDAD
 
INFORME DE AVANCE. PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
 
“La demora en la atención de la dependencia de adultos mayores: correlato de encadenamiento de violencias”
 
(Con el auspicio de la Defensoría del Pueblo de la Tercera Edad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Cátedra Libre Germán Abdala de la  Universidad Nacional de La Plata)
 
 
Dirección de la investigación: 
Defensor del Pueblo de la Tercera Edad  Dr. Eugenio Semino
 
Supervisión del diseño metodológico:
Licenciado en Sociología Pedro Orden
 
Titular de la Investigación:
Lic. en Psicología Carla Del Duca
Residencia Interdisciplinaria Posbásica en Gerontología
Área Programática Hospital General de Agudos “Dr. D. Vélez Sarsfield”
 
Agosto - Noviembre 2013
1.Datos del proyecto:
 
 
1.1 Denominación del proyecto: “La demora en la atención de la dependencia de adultos mayores: correlato de encadenamiento de violencias”
 
1.2 Director: Dr. Eugenio Semino. Defensor del Pueblo de la Tercera Edad
 
1.3 Breve descripción del proyecto: la dependencia de los adultos mayores es una problemática cotidiana que suele ser invisibilizada como tal. Tanto en las instituciones de salud como en las encargadas de los servicios sociales, resultando una atención fragmentada, parcializada y sin la integralidad que requiere el tema. Atender la dependencia requiere, en primera instancia, reconocer que existe, que está instalada en la vida cotidiana de al menos 25% de los ancianos, y que en nuestro país no es debidamente atendida  por la fragmentación del sistema de salud, considerado como un área diferente y aislada de la atención social.
En esta línea, la presente investigación se propone identificar las situaciones de violencia estructural-institucional y familiar que atraviesan los adultos mayores dependientes por los que se realizan reclamos, en el Área de Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. Actuaciones que se abren por la dificultad en la atención a esta problemática que deben brindar las obras sociales y que, por diferentes motivos que se describirán, se cumplen en tiempos ajenos a la necesidad de los dependientes y sus familias. 
Esta investigación tiene un carácter cualitativo, del tipo descriptivo exploratorio y flexible. 
El muestreo tiene un carácter intencional a fin de ir construyendo los casos bajo estudio, a través de una  reunión determinada de una serie de eventos. De esta manera todos los sujetos tienen la misma probabilidad de ser seleccionados dado que su incorporación a la investigación dependerá de su valor y potencia demostrativa  en el contexto de los propósitos establecidos para la investigación.
La cantidad de casos seleccionados se cerró en un momento dado en  cinco (5), pero su número no está pre-estipulado. Se prevé la continuidad del estudio durante el transcurso del 2014, con la ampliación de la muestra.
Para la selección que se presenta en este avance se realizó una lectura de las actuaciones referidas a la problemática planteada y se seleccionaron 5 casos para la realización de entrevistas con los presentantes del reclamo quienes son, en todos los casos, familiares del mayor dependiente.  La selección se realizó considerando una diversidad de situaciones y personas que proveen distintas categorías de análisis que contribuyen  a su saturación, es decir, la aparición de datos de contenidos similares una y otra vez para dichas categorías de análisis. La diversificación y saturación de las categorías se logran escogiendo personas o situaciones que maximicen las diferencias entre categorías y, por otro lado, personas o situaciones que minimicen las diferencias dentro de las categorías, respectivamente. El muestreo entonces, sigue la dirección desde la especificidad a la maximización de la variedad.  
 
 
2. Grado de Avance de los objetivos propuestos:
 
El objetivo general propuesto en esta investigación es:
• Identificar las situaciones de violencia estructural-institucional y familiar que atraviesan los adultos mayores dependientes por los que se realizan presentaciones por situaciones no resueltas de internaciones permanentes, ante el Área de Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. 
 
Para la concreción del mismo se proponen los siguientes objetivos específicos:
 
• Analizar los diferentes factores que inciden en la demora en la atención de los adultos mayores dependientes, de la Ciudad y Provincia de Buenos Aires, que realizaron una actuación en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, en el período comprendido entre el mes de enero y julio del 2013. 
 
• Conocer las características socio-demográficas y económicas de las mayores dependientes así como de los presentantes ante el Organismo de Garantías.
 
• Describir las respuestas individuales e institucionales que se brindan ante cada caso.
 
Todos los objetivos fueron alcanzados parcialmente considerando la cantidad de personas entrevistadas hasta el momento. Se describen en el apartado siguiente los resultados preliminares.
Para alcanzar estos objetivos se realizaron las siguientes actividades, que conforman la estrategia metodológica. Se describe a continuación el grado de avance hasta el momento:
1. Relevamiento y primer análisis de las informaciones provenientes de los registros obrantes en el Área de Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Bs. As. Se realizó una lectura de las actuaciones y se seleccionaron 5 que por su variabilidad presentan una amplia representatividad.
2. Elaboración de objetivos de desarrollo e instrumentales. Plasmado en el proyecto de investigación e informe de avance.
3. Elaboración de criterios  y de  instrumentos para la recolección de datos. Se realizó una guía de entrevista para la realización de entrevistas semiestructuradas en profundidad, para los vecinos consultantes por problemas de mayores dependientes. 
4. Selección de una muestra teórica de diez (10) casos correspondiente a situaciones problemáticas que generaron actuaciones protocolizadas ante el Organismo de Garantías. Hasta el momento se realizaron cinco (5) entrevistas semiestructuradas.
5. Grabación de las entrevistas y registro significativo de las entrevistas.
6. Recolección sistemática de la información, por entrevista a los casos seleccionados. Realizada considerando los ejes de análisis que se presentan en los resultados preliminares.
7. Carga y tabulación de datos.
8. Análisis  e interpretación de los datos cualitativos y cuantitativos. Considerando ejes analíticos que se presentan a continuación y tomando no sólo los registros significativos de las entrevistas sino también las actuaciones donde constan los diferentes recorridos y respuestas tanto de los presentantes como de las diferentes instituciones intervinientes.
 
 
 
3. Resultados preliminares:
 
Se describen algunos resultados preliminares en función de los datos recabados y analizados en las entrevistas, destacando la importancia de los discursos e historias de vida de cada entrevistado y su familiar dependiente. En esta metodología los significados personales permiten analizar el entramado complejo entre las trayectorias individuales, entrelazadas a la historia social y el recorrido institucional. De allí la riqueza que proponen los discursos para poder detectar singularidades y generalidades.
Se organizan los resultados en función de 6 dimensiones de análisis.
 
 
3. 1 Caracterización socio-económica de los entrevistados y beneficiarios
 
Del total de la muestra, los beneficiarios, (mayores dependiente por quien se solicita una actuación), son en su mayoría varones (3) y el resto mujeres (2). Con respecto a las edades, se trata de personas añosas en su mayoría, de 67 el beneficiario de menos edad y el resto mayores de 75: 77 (mujer), 79 (varón), 85 (varón), 90 (mujer). 
Con respecto a los presentantes de las actuaciones, coincide  todos son familiares de los mayores. Los vínculos varían así como las edades. La mitad (2) de los entrevistados son hijos de los beneficiarios, una de ellas es nieta y las 2 restantes son pareja del beneficiario.  La mayoría de las entrevistadas son mujeres (4), siendo sólo 1 varón. 
Sólo una de las adultas mayores dependientes vivía sola antes de la intervención solicitada. El resto, convivía con su pareja o con su hijo, quienes indefectiblemente se convirtieron en los cuidadores, con la consecuente sobrecarga que genera la atención permanente de un mayor dependiente. 
Lo que sí se evidencia en el muestreo es la convivencia de parejas añosas, en las cuales uno de ellos se convierte en cuidador de un dependiente. Esto se manifestó en 3 casos, en los cuales las cuidadoras son las parejas, mujeres, también adultas mayores, quienes presentan patologías asociadas a la edad.  
Esto grafica una de las generalidades que se observan en la población general que es el fenómeno de la feminización, tanto de los adultos mayores, como de las encargadas de los cuidados de un dependiente. Lo que pone en evidencia otro fenómeno a considerar, contemplando el desgaste que genera el hecho de cuidar a una persona dependiente.
Con respecto a la clase social, de los 5 casos, 3 familias son de clase social baja, y 2 de clase media. Una de esas últimas demuestra un claro descenso social ligado a la enfermedad del beneficiario. Esto es, que el status social que la pareja gozaba en tanto el señor HV no presentaba sintomatología de su enfermedad se veía reflejado también en lo que refiere a la cobertura de salud. 
Según la entrevistada: “Nosotros teníamos OSDE, él después dejó de tenerla porque dejaron de pagarle, y ahora lo jubilaron por invalidez, tenía una buena jubilación (...) recibí una carta que él se tenía que presentar (...) tengo miedo de que le quiten el beneficio.”
El relato de la señora CP representa una de las tantas caras de lo que puede considerarse como un “descenso social”, cuando la jubilación se impone. Es decir, que  se produce no sólo un recorte compulsivo y naturalizado del ingreso mensual que implica el salario de un trabajador activo sino también el impacto que tiene esto en la obra social. 
Con respecto a los motivos que originaron las actuaciones, todas se abrieron para requerir que se acelere el pedido de internación  geriátrica por intermedio de la obra social del mayor dependiente y que por diferentes motivos la institución demoraba. Sólo una actuación se presentó para acelerar dicha solicitud a la Obra Social de Comerciantes (OSECAC), el resto de los beneficiarios pertenece a PAMI. 
 
3.2 La Dependencia
 
La dependencia es la categoría central para esta investigación, ya que es una situación crítica que afecta a los mayores y su entorno más cercano; siendo una problemática de la que no se habla públicamente pero que acomete día a día los servicios de atención social, sanitaria y en ámbitos de reclamos como puede ser el Área de la Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo. 
En tanto no se visualice esta problemática, se continuará con una atención fragmentada que deja a los mayores ante el peloteo entre instituciones. El punto es que, si bien queda claro que los gerontes presentan enfermedades crónicas, éstas no son atendidas de manera integral, progresiva y enfocada a la temática, sino que son los servicios sociales los encargados de cuestiones ligadas a la atención de la dependencia (como subsidios a cuidadores, alimenticios, solicitudes de internación en residencias geriátricas, etc.)
Como se ha mencionado, la mayoría de los beneficiarios por los que se iniciaron actuaciones en la institución son mayores de 75 años. Tal como señala la bibliografía, la prolongación de la expectativa de vida trae el consecuente deterioro progresivo de la salud y la disminución de la funcionalidad al punto de ser calificados como dependientes .
Todos los beneficiarios considerados en esta investigación presentan un alto nivel de dependencia. Es decir, que requieren ayuda para poder realizar las consideradas Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD), esto es, las que implican el autocuidado elemental: bañarse, vestirse, usar el inodoro, movilidad, continencia y alimentación . Esta situación se plantea como compleja en tanto requiere de todo un sistema de atención y cuidados que debe disponer, no sólo del entorno más próximo del adulto mayor que así lo requiriera, sino también de una red institucional socio-sanitaria, efectiva y que brinde respuestas integrales de manera tal que no implique una sobrecarga para ningún cuidador en particular. 
En nuestro país, este sistema de protección a adultos mayores está en crisis, produciendo una desprotección no sólo al adulto mayor dependiente y vulnerable, sino también a aquellos que cuentan con la disponibilidad de otorgarle algún tipo de cuidado. Situación en la que el cuidador, mayoritariamente mujeres, queda subsumido en lo que Ulloa denomina una “encerrona trágica”, en tanto pareciera que la única responsabilidad por los buenos o malos cuidados recae sobre esa persona. 
Según lo relevado en las entrevistas estas tareas se encuentran a cargo de familiares que, ante la permanente necesidad de atención de estas personas, presentan lo que se denomina Sobrecarga del Cuidador, es decir, una alteración en diferentes ámbitos de su propia vida: física, psicológica, laboral, relacional, producto de la asistencia constante.
De las personas entrevistadas todos los motivos de las actuaciones dan cuenta de la necesidad de atención urgente, ante la gravedad  del declive del mayor y el deterioro del cuidador.
Todas las entrevistas pueden dar cuenta de las dificultades que presenta una familia cuando un adulto mayor carece de la capacidad suficiente para desempeñar autónomamente actividades básicas, y de la necesidad de un sistema socio-sanitario que responda y no lo hace. Dificultades que implican no sólo el área mental y física, sino también la económica, ya que los costos de la atención que requeriría la internación domiciliaria de un dependiente son muy elevados. De allí la importancia de que las obras sociales se hagan cargo de este tipo de asistencia. Los siguientes fragmentos dan cuenta de esto:
 
Caso 5, entrevista a LRT: “momentáneamente tanto para bañarse, para vestirse, lo ayuda mi mamá, recae todo sobre mi mamá (…) mi mamá  está destruida por el cansancio y  además perdió un hijo hace un año y medio, mi hermano, y de hecho la enfermedad de mi papá empeoró”
 
Caso 2, entrevista a CP: “Hace 2 años tuve una crisis, una crisis psíquica, se me empezó a caer el cabello, todavía estoy en tratamiento y me pasó algo que me volvía loca, recién ahora estoy mejorada, medio cuerpo se me paralizó, tanto es así que llamé a PAMI y les dije por favor vengan que me va a dar un ACV y estoy sola con una persona discapacitada (...) y darlo vuelta a él que es un peso muerto, levantarlo, cambiarle la cama, hacerle todo”
 
Caso 4, entrevista a D.C: “Yo le digo vos mami no podés estar en casa porque no hay nadie que te pueda cuidar ni se te puede pagar 2 enfermeras las 24 horas (…) yo llegaba y a los gritos me llamaba que esto, que quería ir al baño, lo otro”
 
Caso 3, entrevista a AAC: Solicitud del médico de cabecera de internación: “distinguido Lic. X del Servicio Social de PAMI. En mi función de médico de cabecera del matrimonio Sra. AM y el Sr. AAC, y dado el avance del síndrome demencial que padece el Sr. Ruego, dentro de lo posible, priorizar este caso dado que su Sra. esposa única cuidadora es una Sra. de 84 años frágil.”
 
Caso 1, registro de las actuaciones de la beneficiaria AM: “se arbitren los medios necesarios para que el PAMI disponga el otorgamiento de la INTERNACIÓN GERIÁTRICA NEUROPSIQUIÁTRICA. Cabe señalar que debido al delicado estado de salud con deterioro de su persona y perjuicio a terceros por estar viviendo sola, se requiere atención inmediata por parte de su obra social.”
 
Resumiendo, estos fragmentos grafican no sólo un alto nivel de dependencia sino también el tipo de patologías crónicas y degenerativas que la generan, otro tema que requiere ser considerado. En 3 de 5 casos, el diagnóstico médico fue Deterioro Cognitivo Severo, es decir, Demencia en un nivel avanzado. Uno de los beneficiarios presentaba enfermedad de Parkinson, patología progresiva que genera en los últimos estadios un nivel de dependencia muy elevado, pudiendo también presentar un menoscabo de las funciones mentales. La anciana restante presentaba un cuadro psiquiátrico sin especificar cuya atención requería la internación en una institución psiquiátrica, para mayores.
La complejidad de la legislación vigente en nuestro país en lo que refiere a la Salud Mental, genera para la población geronte un vacío comprendido en la falta de consideración no sólo para los cuadros demenciales sino también psiquiátricos, que requieren del consentimiento de la persona a internarse o, cuando esto no es posible, una intervención judicial. Intervención que suele ir a contramano de los tiempos y necesidades no sólo del familiar sino también del propio adulto mayor. En general, este tipo de pacientes se niega a prestar su consentimiento para una internación, no sólo por motivos personales sino también por razones vinculadas a la patología que padece. Esto convoca a repensar la definición de “peligroso para sí o para terceros”, como define la ley, para el caso de los adultos mayores, en tanto la dificultad para poder manejar su propia vida característica de estas enfermedades interpela el concepto de “cuidado” para esta población.
 
 
3.3 Diferentes tipos de violencias
 
Todas las situaciones de dependencia detectadas en las entrevistas, grafican a las claras situaciones que son extensibles al resto de los casos que no entraron en esta investigación, pero que se atienden en la Defensoría. 
Uno de los resultados para destacar es que estas situaciones de dependencia generan y son producto de un encadenamiento de violencias (Auyero; Berti, 2012) a diferentes niveles (cotidianas, culturales, institucionales y estructurales) en los hechos previos y posteriores a concretadas las intervenciones tardías. 
Centralmente, el Maltrato Estructural-Institucional genera una encerrona en la cual deja a los familiares inventando respuestas individuales que vienen a cubrir los baches del sistema.
Dicho encadenamiento estructural- institucional- vincular impacta sobre los mayores y sus núcleos inmediatos de convivencia.
Se entiende por Maltrato Estructural - Institucional a cualquier legislación, programa, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o privados, o derivados de la actuación individual del profesional, que conlleve abuso, negligencia o detrimento de la salud, de la seguridad, del estado emocional o del estado de bienestar físico, o que los derechos de las personas mayores no sean representados.
De acuerdo con los alcances y niveles de análisis de la presente investigación se consideraron hasta la fecha  tres formas  de maltrato  institucional-estructural, consistentes en:
1) Demoras en la provisión de respuestas para la institucionalización en residencias permanentes para mayores dependientes, evidenciadas en: exceso de requisitos, retrasos administrativos, tardanzas innecesarias, restricciones burocráticas, problemas de accesibilidad, etc.
Esto se hace evidente en el tiempo promedio de espera entre la solicitud de internación geriátrica y/o cualquier otro tipo de recursos de atención para la dependencia solicitados y la concreción de dicho beneficio. De todas las personas entrevistadas, la demora se traduce en un mínimo de 2 meses de espera y se extiende hasta 1 año. Cabe aclarar que en todos los casos, lo que aceleró dichas tramitaciones fue la solicitud de intervención ante la Defensoría, por parte de los presentantes.
Los dichos de CR (Caso 5) grafican este tipo de maltrato: “Hace 4 meses nos acercamos a OSECAC, nos hicieron completar un formulario, buscar el presupuesto de un lugar que nos pidieron que nosotros eligiéramos para la internación, que lleváramos la orden del médico y demás. Nosotros cumplimentamos con todo eso y ellos siempre nos advirtieron que, como no tienen lugares propios y además no están obligados a cumplir ningún tipo de internación quizás nos podían dar un subsidio, según las necesidades socio-económicas de cada familia pero que eso tampoco era una obligación de ellos (…) la verdad es que necesitamos la cobertura total. Mis padres tienen la jubilación mínima, yo puedo colaborar con algo, por supuesto, son mis padres lo haría pero lo que OSECAC básicamente me dijo es que con el sueldo que tengo yo ellos no me pueden dar nada más. Pero el sueldo que yo tengo, lo tengo porque trabajo también para mantener a mi propia familia.”
Este relato representa la confrontación naturalizada de que la responsabilidad por la asistencia de un familiar es pura y exclusiva de los vínculos sanguíneos que en un orden de costumbre social se impone como la norma a seguir. Y que de no hacerlo, o ante la falla, la culpa recaerá sobre ellos.  CR plantea que el reclamo a la obra social por la atención de sus padres como una necesidad y urgencia, en lugar de plantearlo como el ejercicio de un derecho vulnerado por un Estado que no contempla estas problemáticas.
Por otra parte, este caso refleja la violencia solapada del vigente Plan Médico Obligatorio de Emergencia, que rige para las obras sociales de nuestro país (a excepción de PAMI y PROFE), en la cual la atención integral que requieren las patologías típicas de los mayores no están contemplados.
 
2) Mala calidad en la atención sanitaria , en el segundo y tercer nivel de atención sanitaria, retrasos en la provisión de medicamentos esenciales, ausencia de instituciones específicas para enfermedades discapacitantes y degenarativas, no provisión y/o demoras en la entrega de prótesis y ortesis, aspectos referidos al trato personal, entre otras.
Esto se evidencia en la falta de un sistema sociosanitario, en nuestro país, que atienda las patologías crónicas propias del envejecimiento, en un segundo y tercer nivel de atención que contemple la atención integral, progresiva y focalizada.  Actualmente, los mayores dependientes son atendidos en Hospitales de Agudos (2° nivel), cuando se agrava el cuadro crónico de base, o son sometidos a largas esperas por la gracia del beneficio social con la que se concibe la salud.
El hijo de la Sra. AP refirió en la entrevista la falta de provisión de un tratamiento específico para su patología, en la residencia geriátrica donde luego de varios meses logró que ingrese: “Ella está en silla de ruedas, todo el tiempo está acostada, ella parada no puede estar. Acá, en casa venía todas las semanas un Kinesiólogo y la trataba una hora y algo le hacía, pero en el geriátrico no, allá no hay nada de este tipo (…) yo pienso que tendría que haber un médico para cada paciente, tendría que haber 20 médicos pero cada cual tiene su historia, tendría que haber un Kinesiólogo pienso yo, un Traumatólogo o algo así para que 2 veces por semana tratarla un poquito, para que no se deteriore más de lo que está”
En este caso, el maltrato genera una aceptación resignada que implica elegir entre un recurso o el otro, es decir, lograda la internación geriátrica necesaria para la adecuada atención de la Sra., es requisito de PAMI volver a tramitar la rehabilitación física. Nuevamente, la fragmentación de la necesidad, y la dación del beneficio aparece como un favor, limitado a lo que la obra social está dispuesta a brindar y restringiendo una atención adecuada.
 
3) Mala calidad de atención sociosanitaria expresadas a través de: demoras, falta de otorgamiento de internaciones en residencias para mayores y/o de plazas en centros de día, insuficiencias  y falta de subsidios por NBI, falta de atención domiciliaria, etc.
La actuación del caso de la Sra. AM da cuenta de este tipo de violencias: “Recién vengo del geriátrico X no me han dado la vacante porque según el doctor que me entrevistó dice que en el estado en que se encuentra mi abuela  justo no hay vacante, hay para los que deambulan y no para los que están en el estado de ella. Y que él va a mandar un informe a PAMI y que vaya buscando otro lugar ni siquiera me dijo siga esperando...” 
Como se mencionó anteriormente, la falta de una adecuada comprensión de las patologías que generan una incapacidad en la autonomía genera mayores demoras en las vacantes de las residencias geriátricas, las que por carecer generalmente de personal capacitado, prefieren ancianos autoválidos. En general, el sistema abocado a la Tercera Edad está centrado en la prevención-asistencia de este tipo de ancianos, que si bien representan una mayoría, excluir a aquellos que requieren de un sistema montado para su atención integral es una forma más de violencia estructural-institucional.
 
El Maltrato Estructural constituye una forma de violación de los derechos humanos y puede definirse como el incumplimiento de las “obligaciones” por parte del estado sobre las temáticas correspondientes a los mayores (de previsión social y atención sociosanitaria, entre otras). Es importante poder destacar esta categoría ya que es una forma de violencia de las más invisibilizadas y que sienta las bases para que otras formas se perpetúen, avalen y no denuncien.
Como ocurre en el 70% de la población de adultos mayores de nuestro país que cobran la jubilación mínima, en la muestra considerada en esta investigación también se evidencia que 4 de 5 de los beneficiarios cobra no más de $2500 por mes para vivir. Monto que también perciben las parejas de los beneficiarios que son jubilados. Con la pobreza, como cualidad naturalizada para los mayores, cae de maduro que la mayoría de estas familias no podría cubrir los costos de una internación geriátrica o de auxiliares geriátricos, así como la medicación crónica y específica que requieren las patologías que generan una elevada dependencia.
 
A estas formas de violencia se suman otras situaciones particularizadas de maltrato físico, psicológico y negligencia, padecida por los beneficiarios en las instituciones geriátricas donde residen. Acerca de estas prácticas se ha escrito y detectado mucho en el campo gerontológico, ya que resulta más sencillo ubicar y culpabilizar a personas particulares que cuestionar todo un sistema.
Caso 1 entrevistada EM: “al otro día después de ingresar a la residencia X la voy a ver y  estaba en una especie de coma, pasada de medicación, drogada completamente. Le reclamé a la médica, le quitó la medicación 5 días y empezó de nuevo de 0, se recuperó. En el instituto donde está pasaron irregularidades atroces, yo me presenté en la asistente social, pedí un cambio, busqué yo otro geriátrico”. Ante la denuncia a la obra social de estas situaciones de maltrato la presentante recibe amenazas por parte de la institución y la presión para que deje por escrito que no volverá a realizar ningún reclamo: “me citan del geriátrico para pedirme explicaciones de lo que había denunciado. Les dije que yo hice lo correcto, que los abuelos se mueren de hambre, no les toman la presión ni la glucosa mínimamente, se pelean por un pedazo de pan, los tienen atados (...) Entonces les dije que dejan bastante que desear, ¿cómo es que se mueren 2 abuelos por semana?, ¿qué es lo que pasa? Y me dicen ´usted no conoce la patología de los pacientes´, está bien pero esa gente pide pan, un vaso de leche, algunos se levantan a pedir un vaso de leche más y los zamarrean y los atan. (…) Me llamaron, y me hicieron firmar y me dijeron anotá que te voy a dictar, después con la cabeza fría pensé que eso es una amenaza, me dicen poné lo que te voy a dictar, más o menos no?, yo me comprometo a no hablar más mal del geriátrico con nadie, a no hablar con ningún residente, mientras tanto mi abuela se traslade a otro geriátrico y me comprometo como hasta ahora a seguir yendo a verla. ¿No le parece que es feo? ”  
Este recorte de la entrevista grafica claramente las formas de maltrato descriptas, que pueden ser percibidas por la nieta de la anciana, pero que denota un nivel de abuso de poder y de impunidad por parte de quienes encabezan dicha institución, que avalan los malos tratos hacia los internados.
Otras entrevistas también ejemplifican situaciones de negligencia y maltrato físico, que indefectiblemente generan maltrato psicológico, con la salvedad de que los familiares no se animaron a denunciar dichas violencias por el temor a las represalias hacia los mayores.
La falta de cuidadores formados en las instituciones genera situaciones de desgaste que producen situaciones de maltrato. Si bien esto parecería algo inevitable, el cuidado, la rotación y la cantidad de personal capacitado para los cuidados en un geriátrico son, según la legislación actual, formas de prevenir este tipo de situaciones.
Caso 3, entrevista a AC: “si, hay falta de personal, yo hablé con la dueña, y le dije: mire yo no estoy desconforme de esto pero acá lo que falta es personal porque las chicas corren para todos lados, entre gente que se descompone, llamar ambulancias, servir la leche, servir la comida, atender a los pobres viejos que están en la cama, cambiarlos. Mi marido el otro día me dice: ´mami sabés que me hice pis en la cama´ ¿cómo?! Fui y le pregunté a la enfermera y me dice no tenía tiempo y le dije que hiciera pis en la cama, esa no es manera…”
Para ejemplificar el encadenamiento de violencias del cual se parte teóricamente, se presenta otra forma de maltrato padecida por la Sra. CP, por parte de una funcionaria de la sede de la obra social de su marido, quien al solicitar personal para sostener la internación en domicilio de su marido con Parkinson, intenta tramitar un subsidio por una cuidadora para que se encargue de las tareas cotidianas que ella realiza diariamente (rotarlo en la cama, bañarlo, cambiarle los pañales, alimentarlo, aspirarlo si se atraganta…), recibiendo como respuesta que “agradezca todos los profesionales que le dieron para el marido, para qué pide más”. 
Nuevamente surge la idea del derecho trocado en gracia y beneficio.
El hecho de atravesar este tipo de violencias, de demoras y respuestas que conducen a la falta de respuesta genera situaciones de frustración, enojo y malestar que, sumadas a las emociones que genera el deterioro progresivo del mayor y sentir que no se lo está ayudando, generan situaciones de descarga y agresiones hacia los dependientes.
La misma Sra. CP reconoce apenada: “me he enojado, le he dicho malas palabras, le he dicho no puedo más, he llorado, le he dicho cómo hago? Tuve todas las reacciones que tienen todos los humanos, hasta que lo he aprendido a manejar.” 
Este tipo de reacciones se producen a modo de cascada y pueden ser calificados como formas de maltrato familiar, los que deben ser entendidos y abordados en el contexto de una forma reactiva ante la necesidad de dar una respuesta individual a un problema que debe ser abordado integralmente por familiares e instituciones.
 
 
3.4 Sistema sanitario vs socio-sanitario
 
El Maltrato Estructural – Institucional descripto anteriormente pone en evidencia la falta, por parte del sistema de atención a la dependencia, de un abordaje sociosanitario, en línea con dicho criterio.
Ante esto caen en la misma situación los oferentes y los demandantes de servicios, dado que se insiste en abordar por separado la problemática de la dependencia.
Tal como se mencionó existe una fragmentación y la consideración de la cronicidad de las enfermedades de los viejos. Sistema de atención sanitario para patologías agudas y no crónicas. Los mayores requieren servicios coordinados sociosanitarios con fronteras permeables entre los mismos y con una concepción que garantice un proceso de actividades promocionales-preventivas-asistenciales desde una lógica integral, fuertemente personalizada, continua y progresiva que tengan la capacidad para adecuarse a los diferentes momentos vividos por los mayores (vejez saludable, mantenimiento en el medios hasta donde sea posible y seguro, alternativas a la vivienda clásica), campos de intervención estos últimos de que no se corresponden con categorías medicalizadas que suelen colonizar e infestar la gerontología "social".
Caso 2, entrevista a CP: “”
 
 
3.5 Respuestas individuales/familiares a la situación presentada
 
Tal como se mencionó anteriormente ante la fractura que genera la violencia de un sistema que no está preparado para la atención de los mayores dependientes se produce una serie de estrategias aplicadas por los familiares del dependiente para paliar la situación.
En primera instancia, iniciar las solicitudes correspondientes para todo tipo de asistencia a las patologías del mayor, como cuidados domiciliarios, medicación, profesionales que estimulen las funciones conservadas, etc. En todos los casos, la decisión de una internación geriátrica ha sido el último recurso considerado, cuando el nivel de deterioro se hace tan evidente, que las capacidades de cuidar exceden al entorno más cercano.
Esta demora también genera que los retrasos y trámites burocráticos requeridos por las obras sociales generen un desborde, producto del desgaste del cuidado al interior de cada familia. Emergencia vivida por el entorno al salir a buscar respuestas que no llegan, ante instituciones que manejan requisitos y períodos prolongados.
En el caso de la Sra. AM, la nieta comenta que ante la duda por la situación de su abuela ha recurrido a realizar una consulta en otra institución, diferentes a donde estaba internada la señora: “En relación a su enfermedad empeoró pero ya le digo me parece que está muy mal medicada. Sabe lo que hice la llevé a la neuróloga del Hospital Santojanni y la doctora me dijo ‘cómo querés que camine esta persona que está pasada de medicación’, porque ahora parece un vegetal está en la silla de ruedas, no existe, y cuando yo me la traje a mi casa 3 o 4 veces la llevo caminando. No es sólo ella, son todos los pacientes.”
Situación que refleja la implementación de una respuesta para mejorar la condición de la adulta mayor, en una encrucijada que se debate entre la incapacidad para cuidar de ella todo el tiempo, todos los días en su hogar y un accionar para revertir una situación de maltrato institucional que dejaba a la Sra. AM más incapacitada de lo que estaba.
Acudir al Organismo de Garantías es también otra de las respuestas de las familias ante la sensación de impotencia, lo que implica recurrir a una institución considerada con igual o más “poder” que la mera presencia personal del presentante.
La pregunta es qué ocurre con todas las otras personas que no poseen el capital simbólico para conocer el recurso de una instancia mediadora, como la Defensoría.
 
 
• Alcances y limitaciones de la Defensoria
 
Las actuaciones iniciadas por motivos sociosanitarios son consideradas en el Área de Tercera Edad de la Defensoría, de carácter urgente en tanto implican la vulneración de un derecho primerísimo y una necesidad elemental.
Los casos presentados en este avance han logrado, en 4 de 5, una resolución favorable en tanto se ha logrado la internación geriátrica de 3 de mayores dependientes. La persona con enfermedad de Parkinson fue internada en un Sanatorio durante varios meses, al no conseguirle vacante por la patología que presentaba. En cuanto el caso restante al momento de este informe aún no se había logrado una respuesta favorable para la internación solicitada.
Muchos de los trámites se agilizan, por el llamado de personal de la Defensoría, el que pareciera que abre para las obras sociales la capacidad de escucha o la necesidad de dar una respuesta diferenciada del vecino corriente que reclama por los medios convencionales. 
Esta figura mediadora cuestiona los procedimientos implementados, ya que el funcionamiento de las redes informales tan utilizadas en la práctica (el conocido que “hace el favor de conseguir una vacante”), dejan por fuera a las personas más vulnerables: las que no tienen acceso al conocimiento del recurso, o peor aún aquellos mayores que tampoco cuentan con nadie que se reclame por ellos.
Paralelamente, la dificultad que representa la modalidad de actuación en general del Organismo de Garantías que tiene que ver con la realización de actuaciones hasta tanto se resuelva la situación planteada por el vecino, ya sea a su favor o no. Esto, dificulta orgánicamente un seguimiento de los casos de las personas concretas quienes al ser consultadas sobre esta investigación presentaban nuevas problemáticas que quizás no hubieran podido ser objeto de intervención, de no haberse realizado el contacto para este estudio. La modalidad del seguimiento suele ser una práctica que cuestiona las funciones del propio equipo de trabajo e interroga acerca de cuál es el límite. En tanto el trabajo implique una labor con personas, la complejidad de lo humano se impone y parecería que el límite no implicaría un corte en la intervención.  
 
 
• Dificultades Encontradas:
 
Algunos de los obstáculos durante el transcurso de esta investigación radicaron en situaciones institucionales y personales.
Con respecto a las primeras, consiste en un contexto de turbulencia en el Área de Tercera Edad de la Defensoría relacionada con cambios de autoridades generales. Este tipo de situaciones genera al interior de cada dependencia una serie de situaciones y sensaciones que atraviesan diferentes estados. Temores (ante los cambios, ante la posibilidad de pérdidas de lugares de pertenencia, de modalidades), una necesidad de evidenciar el trabajo producido hasta el momento y sostener modalidades e ideologías de trabajo, entre otras cuestiones que suelen ser moneda corriente en la cultura organizacional pública.
Tal como se mencionó anteriormente, el hecho de que no exista una modalidad institucionalizada de seguimiento de los casos, genera también una intervención limitada al problema puntual que presenta el vecino en relación a lo que reclama, pero que  no se agota por el permanente derrotero que proponen las instituciones. 
Por último, la situación subjetiva que me implica en lo laboral (un plazo delimitado en mi pasantía por la Defensoría) sumado a cuestiones personales/familiares que obstaculizaron la utilización del tiempo y disponibilidad en el análisis y concreción de las entrevistas para esta investigación. Uno de los ejemplos más evidentes fue la necesidad de realizar la mayoría de las entrevistas telefónicamente, lo que limitó en cierto modo obtener información en mayor profundidad y riqueza, a pesar de que los materiales obtenidos permiten un gran nivel de análisis.
 
• Consideraciones finales
 
Resumiendo, la investigación ha permitido, hasta el momento conocer algunas situaciones críticas que requieren ser enunciadas y consideradas en lo que respecta a las políticas públicas referidas a los mayores dependientes:
• En primera instancia que la dependencia ya está instalada como problema referido a esta población.
• En tanto esta problemática no se considere continuarán produciéndose encadenamientos de violencia estructural – institucional – familiar que afectarán la calidad de vida de los mayores y su entorno.
• La demora, tanto institucional como familiar, en la provisión de los cuidados necesarios en general, y de la institucionalización en particular, es el reflejo de la ausencia de un sistema sociosanitario integrado que debería responder a estas demandas.
• Las respuestas individuales de los familiares pueden definirse como intervenciones al estilo salvavidas, que apuntan a preservar las condiciones de los mayores dependientes. 
• Es fundamental considerar a la par de la atención a los mayores, la de las personas que son y serán cuidadoras, por el exceso de sobrecarga que implica, y particularmente porque muchas cuidadoras son también personas mayores.
 
• Bibliografía
 
 Auyero, J.; Berti, M. “La violencia en los márgenes” Katz Editores. Buenos Aires. 2013
 Orden, R. “La seguridad social no es segura ni social.  Resumen de Memoria de Investigación” Maestría en Gerontología Social. Universidad Autónoma de Madrid. 2006.
 Orden, R. “La atención burocrática de los mayores”. Ponencia presentada en el Congreso de la  Sociedad Argentina de Geriatría y Gerontología. Buenos Aires. 2007
 Semino, E.  “Maltrato, abuso y abandono en la Tercera Edad”. 
 Ulloa, F. “La crueldad” Desgrabación de la clase del sábado 11 de Diciembre de 1999. Universidad Madres de Plaza de Mayo.
 
 
 

 

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