• 16-Mar-2020
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Adultos Mayores en los tiempos del Coronavirus y de la Globalización

Artículo de Roberto Orden sobre la situación de los Adultos Mayores en el contexto actual. Precariedad económica y aislamiento, cómo prevenir el contagio en una sociedad con inmesas deudas sociales.

Casi desde los inicios, de la Pandemia del Coronavirus, los mayores, como el resto de la población, nos vimos bombardeados, por informaciones y sobre todo datos, referidos a personas infectadas y muertes ocasionadas por este virus, en distintos lugares del mundo.

Dichas noticias, nos confirmaban que los mayores de 65 años, constituíamos uno de los grupos vulnerables ante esta enfermedad, razón por la cual los expertos sanitarios indicaron para este colectivo el “aislamiento social” sobre todo para la etapa en la que el brote empieza a tomar intensidad.

Dicha medida obedecería al objetivo de tratar de evitar contagios entre los integrantes de este grupo etario, sumado a la escasez de recursos asistenciales para enfrentar una incidencia mayúscula de casos, como ocurrió en Italia.

Podríamos pensar por distintas razones, que en esta oportunidad, como en otras ocasiones recientes y por distintas razones, los mayores volvemos a estar dentro de las listas de los primeros y mayores perjudicados.

Debemos recordar que en las presentaciones que efectuamos, por la suspensión de la movilidad jubilatoria, tanto ante la Justicia como ante el Inadi, pusimos en evidencia que este Colectivo en su interior albergaba condiciones de vulnerabilidad específicas, no reconocidas por las decisiones de carácter numeral contable, asumidas desde el máximo Poder de Gobierno.

A la fecha, volvemos a ser depositarios en el imaginario colectivo, de nuevas estigmatizaciones, en este caso, como los portadores privilegiados del Coronavirus y los primeros candidatos tanto para morir como para distribuir la enfermedad.

Nos corresponde reflexionar, que desde los inicios del siglo XX y hasta los estertores del Estado de Bienestar, la salud pública, se asentaba sobre algunos supuestos.

Por un lado la explicación de la salud tomando como punto de partida la enfermedad y la muerte y por el otro el reconocimiento de la presencia excluyente del Estado como estructura privilegiada y hegemónica para asegurar la prevención de la enfermedad .

La llamada Crisis de la Salud Pública se expresó como la incapacidad de la mayoría de las sociedades para promover y proteger su salud en la medida en que sus circunstancias históricas lo requirieran.

La misma ocurrió en simultáneo con las crisis de la Educación y de la Previsión Social en nuestro país, lo que lleva a suponer que el abordaje parcial de algunos de estos aspectos va en detrimento de la necesaria articulación con los restantes dado que en su conjunto y a nuestro modesto entender, conforman el Sistema Ampliado de Seguridad Social en la Argentina.

Los cambios ocurridos en estas últimas décadas de globalización obligaron a la Salud Pública a encontrar un nuevo derrotero, mediante el cual se pueda comprender y actuar sobre la salud y la vida, y no solamente sobre la enfermedad; interpretar la cultura poblacional con sus formas de manifestación en este ámbito, y entregar mayor fuerza a la acción social y a las nuevas identidades que luchan por su salud.

Así se puede adelantar que, la llamada Salud Colectiva es un campo que reconoce y alberga los avances de la Salud Pública, pero agrega importantes aportes de las ciencias sociales y de las perspectivas de ciudadanía, desempeñando un papel nuclear el rol de los distintos colectivos en el marco de una gran diversidad conceptual y pluridimensional.

 La ampliación de esta razón nos lleva, por otro lado, a reconocer que la verdad científica no es necesariamente buena en todos los casos y que siempre requiere de la ética, a través del acuerdo intersubjetivo.

Una de las maneras de promover la salud radicaría en que la población aprenda a conocer y manejar los riesgos, más que querer dominarlo todo, porque lo que con seguridad hemos aprendido en esta época de increíble desarrollo científico es que, también existen condiciones de la acción humana desconocidas y a veces generadoras de acciones no deseadas, siendo necesario que todos construyamos la acción mediante los consensos necesarios.

La necesidad de dichos acuerdos y de nuevas identidades colectivas requieren de mecanismos ciertos, progresivos y democráticos de participación de los interesados en las decisiones que los implican.

Sin caer en el pecado de encumbrar todo tiempo pasado, cobran importancia las enseñanzas y en especial la coherencia personal del Dr. Ramón Carrillo cuando aseveraba: Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza , la angustia y el infortunio social, los microbios, como causas de las enfermedades son unas pobres causas…

La actual realidad social, sanitaria, política y económica nos lleva inexorablemente a sumar esfuerzos ante esta severa Crisis Sanitaria, sin ningún tipo de diferencias, asumiendo nuestras responsabilidades en las calles, en el espacio simbólico, en las instituciones y sobre todo en nuestros hogares, aunque algunos de nosotros, no vivamos para contarla, porque NOS-OTROS LOS MAYORES luchamos por nuestro histórico COMPROMISO CON LA VIDAi

i Compromiso con la Vida en la literatura gerontológica se entiende como el mayor predictor de envejecimiento saludable


 

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