• 08-Nov-2021
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Carta abierta de un gerontólogo argentino a un publicista español

Dr. Eugenio Semino - Defensor de la Tercera Edad - Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría

A Don Antoni Gutierrez-Rubí

 

Estimado Antoni Gutierrez-Rubí, me dirijo a usted por su calidad de consultor publicitario de una de las fuerzas políticas que están llevando a cabo la última etapa de la campaña electoral. Sin pretender inmiscuirme en el área de su conocimiento, que es la política, y que está por fuera de mi actividad, no puedo evitar realizar un señalamiento con respecto a uno de los spots radiales que circulan actualmente. 

 

En dicho anuncio se escucha a un supuesto jubilado que reivindica el estado de su haber y que desea mantenerlo. Entiendo que el sentido general de la campaña consiste transmitir un mensaje positivo a la ciudadanía, siguiendo  la vieja lógica publicitaria que sugiere que es más fácil transmitir y convencer desde el optimismo y la positividad que desde la restricción y la oposición. A su vez entiendo que la campaña busca marcar la diferencia con la que está llevando a cabo otra fuerza política que, por ser oposición, intenta capitalizar el rechazo y la bronca de la sociedad.

 

En este caso, sin embargo, es mi deber advertirle que el optimismo podría convertirse en una bala en contra. Decirle sí a la jubilación, tal como se encuentran los haberes en este momento en Argentina, es decirle sí a la miseria. 

 

Para que se entienda, el haber de casi cinco millones de jubilados y pensionados en Argentina es de aproximadamente €100, mientras que su Canasta de Necesidades Básicas es de €300. Hago la aclaración en la moneda de la Unión Europea para facilitar la comparación con el estado de las pensiones mínimas en España, que es del orden de los €700.

 

¿Quién podría ver en semejante situación algo positivo? ¿Quién podría reivindicar algo allí? 

 

Las fórmulas políticas y publicitarias no funcionan en el vacío, esto usted lo debe saber mejor que yo. Antes de aplicar la fórmula es necesario realizar una lectura razonable del contexto. De no hacerlo se corre el riesgo de terminar transmitiendo frustración y bronca en lugar optimismo y entusiasmo.


 

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