• 30-May-2022
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El Metaverso y los derechos de las personas mayores

Roberto Orden - Mgter. en Gerontología Social 

Freud imaginando el por-venir 

Sigmund Freud, en un texto paradigmático al que tituló “Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica” invitaba a reflexionar, a sus eventuales lectores, sobre lo que imaginaba como una situación futura para la humanidad.

Refería que los servicios de salud mental iban a ser progresivamente insuficientes, a raíz de una demanda creciente de dichas prestaciones, en particular desde los sectores de menores recursos. 

Por ello sugería la posibilidad de que los tratamientos fueran gratuitos, combinando con la asistencia, ayudas materiales y articulando con el Estado actividades terapéuticas con otras de carácter pedagógico.

Freud era un anticipado a sus tiempos y no eludía algunas de las discusiones que iban a protagonizar las futuras generaciones. Se salía del espacio confortable y engañoso de su actualidad para pensar en las dificultades que iban a sobrevenir en el futuro para la humanidad. Este gran pensador no tenía dificultades para instalarse en esas zonas grises e inquietantes que se entremezclaban entre lo que era y aquello que podía llegar a ser.

Por supuesto, manejaba categorías de análisis propias de su época, pero no se desentendía de lo que hoy llamaríamos: las dimensiones bioéticas de los problemas analizados. 

El Metaverso llega con su valle inquietante... 


Han pasado 22 años desde la primera entrega de “ Matrix ” la cual introdujo a su público, de una forma bastante atractiva, en un mundo virtual creado por las máquinas para controlar a la humanidad. Algo que hasta ese momento parecía muy lejano.

A la vez reinstaló el dilema existencial, nunca saldado, de elegir entre negar una realidad ficticia y generada por medios artificiales o vivir en una realidad siniestra 

En el año 2021 Matrix Resurrecciones, fue la última entrega de la saga.
En 1999, año en el que se estrenó la primera película de “Matrix”, había 248 millones de personas conectadas a Internet (el 4.1% de la población mundial). En 2021, la cifra pasó a ser de 5,168 millones (el 65.4% de la población de todo el mundo). 

Al día de hoy, mientras se avanza en el tendido de fibra óptica, grandes empresas ya empiezan a instalar millares de minisatélites para generar una red realmente global.

La tragedia epidemiológica de la pandemia llevó a la humanidad a buscar y procurar de manera acelerada y en buena medida, de forma caótica y sin preparación previa distintas metáforas del mundo real dentro de la virtualidad. 

En este contexto, muchas compañías -entre ellas Microsoft- han definido con el concepto de Metaverso un contexto virtual que marca el comienzo de una nueva fase o era de internet. A esta definición, Mark Zuckerberg, presidente de Meta (ex Facebook) añade lo siguiente: “Buena parte de la experiencia del Metaverso va a girar en torno a poder teletransportarse de una experiencia a otra.  

Ahora bien, es importante destacar que el Metaverso no es un concepto inventado por los dueños de la plataforma Facebook. Es un término que hace referencia a una visión mucho más global y futurística que amplía las posibilidades para las personas, a la hora de ejercitarse, socializar, trabajar, estudiar, realizar compras (y muchas cosas más) sin necesidad de desplazarse de plataforma, a la que suma mediante el uso de 3D, realidad aumentada o inteligencia artificial, entre otras tecnologías. 

La propuesta consiste en estar constantemente ‘dentro’ de internet, en lugar de tener acceso a ella.
Dentro del campo de la robótica existe el fenómeno del valle inquietante, que es cuando un dispositivo da una sensación perturbadora porque es familiar a la persona, pero al mismo tiempo tiene algún detalle que le genera ansiedad. 

Este problema trasladado al metaverso, podría presentarse a partir de una confusión entre las realidades física y virtual.

Se puede generar, un efecto no deseado, con una clase de valle inquietante para el metaverso. Por ello, al momento actual, las empresas que desean aprovechar este nuevo mercado deciden ponerle atención a esta cuestión conflictiva, pues de lo contrario, podrían generar relaciones insatisfactorias con sus consumidores.

Lo que activa el metaverso es un espacio virtual compartido donde las personas son representadas por avatares digitales que venían siendo definidos como identidades virtuales que escogían los usuarios de una computadora o de un videojuego para que los represente en una aplicación o sitio web. 

Una de las interfaces que existe actualmente es la realidad aumentada (AR), que trae elementos del plano virtual al físico. 

En el internet de hoy , sus usuarios pasan la mayoría del tiempo, mirando la pantalla, pero en el metaverso van a tener un papel mucho más activo. 

Al revés de lo que ocurre en un video de Youtube o un contenido de Instagram en el que la persona solo mira, en el ámbito del metaverso, la comunidad va a crear el producto, todos los creadores serán dueños de una parte del contenido y serán beneficiados por su creación.
Para que eso sea sostenible en un ambiente virtual, probablemente tenga que estar regulado de forma descentralizada en contratos inteligentes basados en blockchain y criptomonedas. Por otra parte se puede advertir que en las últimas décadas la generación de conocimientos ha producido un movimiento de ampliación de los límites clásicos de las Ciencias. 

La idea de la pluralización de la realidad, y de las realidades derivadas que se pueden ir desbrozando a propósito de esta posibilidad, viene generando rupturas y fisuras en investigaciones científicas de distintos campos.
Las dinámicas sociales producen lógicas que adquieren un sentido no casual ni aleatorio, sino que, por el contrario, se suelen orientar teniendo en cuenta distintas formas de poder que directa, oblicua o tangencialmente ejercen una presión para “propiciar” realidades, a los efectos de clasificar al mundo y también los lugares preconcebidos o programados de quienes lo habitan. 

Lo asombroso del metaverso no solo radica en el carácter exponencial de su evolución, sino en que dicho proceso genera, de un modo recursivo, efectos de incertidumbre, turbulencias, ansiedad y pérdida de límites, los que también obraron como causas en la génesis de este nuevo desarrollo digital, por cierto algo difícil de explicar y mucho menos de disciplinar... 

Las personas mayores en clave de perspectiva 

En pleno auge del Covid 19 se incrementaron todas la formas de discriminación, en particular las relacionadas con el género, la edad, la clase social y la raza.
En el caso del colectivo de las personas mayores (como ocurrió con los otros grupos) los prejuicios y maltratos de una parte importante de la sociedad eran pre-existentes a la emergencia de la Pandemia.

La performación del adulto mayor auspiciada desde distintos dispositivos culturales precipita en una especie de visión etnocéntrica  que toma por norma cierta descalificación de los y las mayores, con respecto a otras edades.
Estas operaciones, en el terreno de la llamada violencia simbólica, buscan generar, desde una ilusión de autenticidad (normalización) , el acatamiento pasivo a dicha domesticación por parte de grandes sectores de la comunidad incluyendo a los propios integrantes del colectivo.

De ese modo, se logra anclar identidades deseables para con el sistema instituído de representaciones, a los efectos de imponer límites culturales que luego se convalidan con barreras y obstáculos fácticos en la construcción o re-construcción de derechos.

Muchas veces la complicidad del sistema político, económico y sociocultural trata de refugiarse en las esquinas, donde la conciencia quiere darse vuelta y trata de justificar que todo ha estado y está bien.

No resulta factible querer mantener artificialmente tradiciones si están basadas en la exclusión, así como tampoco se trata de poner cargas de demolición en todas partes. Habría que preguntarse por los modos de rescatar lo común y permitir múltiples formas de estar ahí, compartiéndolo, no como simple retórica sino como un acontecimiento que transforme las instituciones por las que todos circulan. 

La cualidad de subalternidad , por su parte, siempre encuentra a los sectores relegados y afectados en condiciones de migrante en el seno de la sociedad.
El problema se agudiza cuando dicha cualidad se asocia con los prejuicios construidos contra las distintas formas de extranjería. 

El extranjero en una comunidad no es el que viene hoy y se va mañana; es, por decirlo así, el emigrante en potencia, que aunque se haya detenido, no se ha asentado completamente.

El extranjero es esa alteridad que se ha fijado, implantado, provisional aunque de hecho duraderamente, en un territorio. Es esa figura ambigua, lejana y próxima a la vez, que exige una situación de interacción. 

El extranjero es un elemento del grupo mismo que, como los pobres y diversas clases de personas son declarados como extraños y por elevación, como potenciales enemigos interiores, Si bien, por una parte, ocupa una posición de miembro, por otra, está como fuera o enfrente. Se le confieren características específicas de la movilidad y de la precariedad en las cuales se manifiesta aquella síntesis de lejanía y proximidad que lo configura. 

Estos desempeños, que no se reducen a su funcionalidad económica, connotan al extranjero como atopos, como una figura social desprovista de lugar apropiado en el espacio social y de lugar asignado en las clasificaciones sociales vigentes y también decentes.

Ocurre que el tipo social del extranjero cae como un traje a medida para las personas mayores, quienes también y en determinadas circunstancias traen con su sola presencia alguna forma de riesgo, razón por la cual son interpretadas como una amenaza a la cohesión del grupo. 

Así se apilan con otras extranjerías, como agente enemigo infiltrado y disolvente de la propia comunidad y al cual le son atribuidos los problemas de la misma.
Vale recordar que durante la pandemia y a posteriori se vino enrostrando a los y las adultos mayores el ser una carga económica, cada vez más grande para el resto de la sociedad.  

Resulta harto aplicable el concepto de subalternidad y de extranjero/a para intentar una especie de geo-referenciamiento en términos del lugar o mejor no lugar , en que la sociedad ubica a sus mayores.
Ello ocurre porque toda persona, que no cae dentro de la lógica inmaculante de la juventud, pasa a ser depreciada y excluida simbólica y/o fácticamente, en lo que refiere a un conjunto creciente de posibilidades, derechos y actividades. De ese modo, todo integrante del sector cronológico de los mayores ubicado en una posición de subalternidad con respecto a los integrantes de otras edades. 

Dicha mirada termina erigiéndose como disciplinadora, con tal peso simbólico que todos aquellos, que se animen a transgredirla, terminan siendo igualmente expulsados. También resulta habitual que sean los propios mayores quienes nieguen su pertenencia al propio sector cronológico, ante el temor de no ser bien recibidos por el resto de la sociedad. 

Aquello que se nombra, dentro de los escritos gerontológicos, como Perspectiva de Envejecimiento (en paralelo con la llamada Perspectiva de Género) , pretende visualizar, describir, reconocer y advertir sobre las cualidades negativas que una parte importante de la sociedad le adjudica a la vejez y a la vez encontrar puntos de anclaje donde puedan converger y ensancharse acciones, dispositivos y actores con vocación de encarar, la defensa de los DDHH de las personas mayores , en todos los campos donde aparezcan prejuicios edadistas y discriminaciones múltiples , con el supuesto estratégico de influir en las agendas de los decisores, a partir del uso de dicha cartografía. 

Envejecimiento y Metaverso muestran indicios ominosos 

Este dispositivo narrativo y discursivo termina su tarea excluyente cuando define que lo subalterno debe ser ubicado como incapaz de razonar por sí mismo, convocando a terceros -en muchos casos, con acreditación política, institucional o profesional- quienes terminan representando a los mayores, en claras maniobras de tutelaje.

Como quedó planteado precedentemente, las personas mayores no son extranjeras en sí mismas sino para alguien o algunas circunstancias que así las definen. Ser extranjero no necesariamente significa venir de otro país. 

Los y las mayores pueden sentirse extrañas en su propia tierra o en los círculos sociales en los que requieren ser aceptadas. 

Retomando los escritos de Sigmund Freud, en este caso, en su artículo Lo ominoso (también traducido como Lo siniestro) define como tal a una variedad de lo terrorífico, que tiene que ver con cosas antiguas en los sujetos, también con lo familiar y conocido desde hace bastante tiempo que se oculta, teme y retorna.

Algo que está destinado a estar en secreto pero que sale a la luz del día. 

Allí procede a analizar situaciones o cosas que podrían despertar sentimientos de lo ominoso. 

Va a otorgar una importancia central en sus análisis del tema a la situación del Doble. 

Construye la inferencia que esta re-presentación externa del uno mismo guarda como objetivo primordial una defensa contra el sepultamiento del yo traducido como la muerte. 

También como en el valle inquietante del Metaverso, una circunstancia se vuelve ominosa o siniestra cuando se borran los límites entre realidad y fantasía. 

Lo que fue ideado, en un momento, como protección para superar todas las inclemencias del tiempo vital, puede aparecer como extraño y ajeno en otro momento de la vida. 

Es decir que el sentimiento de lo siniestro da cuenta de que los dobles que se impusieron y por los que se dejaron acompañar las personas a lo largo de sus vidas pueden desaparecer tras la constatación del espacio abierto del proceso vida-muerte. 

En ese marco los y las mayores son los mensajeros que traen malas noticias sobre los ideales de juventud eterna imperantes en la sociedad y por eso deben ser declarados como extranjeros. 

Los dobles son asumidos por las personas mayores para poner distancia con las carencias cotidianas, pero también son impuestos por otros colectivos que las rechazan. 

Los dobles en este segmento etario, vienen funcionando en la actualidad y actúan en ese espacio transicional identitario donde pueden asumir representaciones valorativas y protésicas como por ejemplo las que procuran naturalizar y homogeneizar las virtudes de la experiencia, la transmisión del conocimiento, el altruismo, los talentos seniors y los desintereses materiales así como otras que van en sentido contrario favoreciendo la subalternidad y extranjería del colectivo facilitando su inmovilidad y bloqueando toda forma de titularidad de derechos entre sus los y las mayores. 

Los avatares del Metaverso, como los espacios por recorrer por estos flaneurs virtuales serán configurados según sus gustos y predilecciones en términos de representaciones operantes en dichos ámbitos metaversales. Ocuparán el lugar de dobles, en el marco de estas plataformas con las obvias influencias de las muchas fuerzas en juego. 

De seguro, también se avanzará en los usos preventivos, terapéuticos, rehabilitatorios y hasta compasivos de estas nuevas herramientas y también se incurrirá probablemente en los abusos de las mismas. 

Aparecerán múltiples posibilidades pero también otros tantos conflictos. 

La confusión entre los mundos es motivo de aparición de los valles inquietantes advertidos por los programadores de Meta y que podrían ocasionar efectos indeseables, según sus presunciones. 

Este escrito no pretende impugnar los nuevos desarrollos digitales, sino sumar caras a un poliedro complejo, que ya se ha echado a andar. 

Queda claro que el campo complejo del envejecimiento no va a quedar al margen de este proceso, con todos los prejuicios y discriminaciones que suele arrastrar. 

Dicha complejidad enuncia la necesidad del uso de categorías de análisis para todos estos problemas que no pueden provenir de la cantera de una sola ciencia o sector sino que tienen que ser de matriz interdisciplinaria y también con participación de actores sociales generalmente excluidos. 

Se postula dicha agregación como un facilitador para posteriores metodologías de trabajo, dotadas de sensibilidad y especificidad con respecto a las necesidades sociales y los derechos de las personas mayores. 

Los valles inquietantes que inquietan a los inversores y desarrolladores se erigen como un campo para los debates y las propuestas en todas las dimensiones que deban ser abordados. 

Siguiendo las ideas del pensador griego Stavros Stavrides, corresponde generar espacios intermedios que puedan ser atravesados de manera real o virtual. El desafío casi diario es el cruce de umbrales que conecten diferentes destinos potenciales, que proporcione oportunidades de encuentro, intercambio y reconocimiento mutuo. Estos espacios de encuentro son una auténtica y verdadera alternativa frente a la lógica de la cultura de barreras, que cercenan los movimientos de actores que demandan cambios en distintos ámbitos. 

Los umbrales tienen un profundo sentido al reemplazar los puntos de control que limitan el acceso de las personas mayores mediante prohibiciones o “ritos de pasaje” cotidianos, y a la vez proporcionan las bases para una posible solidaridad entre diferentes personas a las que se permite recobrar el control sobre sus propias vidas. 

Así se postula la necesidad imperiosa de que todos los actores sociales comprometidos con dichas búsquedas puedan trascender sus campos precedentes y tradicionales de intervención, como son: los espacios cotidianos, institucionales, comunitarios, académicos, científicos, entre los tantos existentes , asumiendo el desafío de participar en los nuevos debates. 

Ese es el marco para las apelaciones a la confianza y el capital social para que la puerta quede siempre abierta y que las personas mayores, sobre todo las aisladas y vulneradas en sus derechos, puedan contar con otros y también asumirse como un nuevo sujeto de carácter colectivo dispuesto a defender sus derechos. 

Todo ello contribuye a la re-creación de nuevos sentidos de solidaridad que den respuestas a las terribles embestidas económicas y de violencia simbólica vividas en lo cotidiano por este y otros colectivos. 

CABA, 25/05/2022 

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Referencias bibliográficas 

Caminos de la Terapia Psicoanalítica Sigmund Freud Obras Completas 

Lo ominoso Sigmund Freud Obras Completas 

El Extranjero, nada menos que una palabra mayor Enrique Santamaria
Perspectiva de envejecimiento Revista Oficio. Número 2. Año 2. Julio 2016. ISSN Digital 2451- 8158 Eugenio Semino y Roberto Orden 

Toman tus historias y las convierten en algo trivial Matrix-Resurrecciones 

Espacialidades de emancipación y “la ciudad de los umbrales”. Pensar a contrapelo. Akal. Madrid. Stavros, S
De Senectute. Recopilatorio gráfico de temas de la vejez de Quino, Editorial Lumen https://fundaciondpt.com.ar/actualidad-y-publicaciones/newsletter-2-2/newsletter-n-30- octubre/n-30-avatares-humanos-digitales/


 

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