• 21-Nov-2018
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El maltrato de la burocracia

Martha Devncenz, una docente jubilada de 78 años, denuncia el maltrato institucional de los organismos públicos que debieran dar ejemplo en políticas inclusivas. 

En concordancia con lo por Uds manifestado y detallado en el articulo , los copio de mi carta publicada en Clarin el 8/12. 
Soy docente jubilada de la Ciudad de Buenos Aires con el 82% móvil por Ley 24016. Como el GCABA y la ANSeS no se han preocupado por algo tan sencillo como interconectar sus sistemas informáticos para que los aumentos de salarios de los docentes activos sean informados mensualmente del GCABA a la ANSeS, de modo que ésta pueda actualizar los haberes jubilatorios cada vez que una paritaria ajusta los de los activos, esa tarea informativa se nos deriva a los jubilados. 

Por ello, cuando corresponde, a mis 78 años, debo tomar mi bastón, subir al colectivo que me lleva al Ministerio de Educación (D. G. Personal Docente y no Docente) de Paseo Colón al 300 para iniciar el trámite de Certificación de Servicios. Ellos lo envían a la Gerencia Operativa de Prestaciones y Jubilación Docente en la calle Martín García y Paseo Colón, donde debo concurrir un mes después (otra vez en colectivo), para que se me entregue el Certificado. Debo llevarlo nuevamente a Paseo Colón para chequeo del documento y a la ANSeS de Paseo Colón 239 para verificación de firmas. De allí debo llevarlo a la ANSeS en Moreno 437 junto con una nota firmada por mí pidiendo la movilidad. Todo eso demora, en el mejor de los casos y si no cometen ningún error, como me ha sucedido, unos dos meses más. 

Es decir que los ancianos de 75/80 años oficiamos de carteros para múltiples entregas de documentación, ya que si no lo hacemos por no estar en mínimas condiciones físicas de realizarlo, no cobramos los aumentos de ley. Y esto es dos veces al año. 

La falta de consideración para con nosotros, los ancianos, por parte del GCABA y la ANSeS es de terror. Una simple orden para hacer esto automático a los programadores de los sistemas informáticos bastaría para solucionarlo. Pero parece que no les interesamos. Lamentable y vergonzoso. 

Martha Devincenzi


 

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