• 28-Jul-2020
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El problema de los mayores internados en residencias de larga estadía durante la Pandemia del Coronavirus

Por Roberto Orden

Para una caracterización de la problemática:

Mucha gente desconoce que las residencias de largas estadía, NO SON INSTITUCIONES SANATORIALES son instituciones para brindar cuidados a mayores en general dependientes y que no están preparadas para brindar la complejidad sociosanitaria que requieren muchas personas que son alojadas en las mismas en estos momentos.

La cuarentena obligó a “blindarlas” y a restringir las visitas familiares, al tiempo que fueron anuladas o muy limitadas todas las actividades referidas a la preservación de las capacidades físicas, la recreación, la sociabilidad, el incentivo de la redes sociales y familiares y la estimulación en todas sus facetas.

Se otorgó prioridad absoluta a la detección y denuncia epidemiológica de casos. En principio a su rápida evacuación y traslado , y más tarde se hizo hincapié en el seguimiento y control de situaciones de infecciones por Covid19 no críticas, en las mismas residencias, para no saturar a un sistema sanitario deficitario.

Los famosos protocolos progresivamente implementados para los mayores ubicados en residencias de larga estadía, tuvieron entonces como eje excluyente una orientación limitada a los aspectos del contagio físico del virus y todos los demás aspectos no fueron adecuadamente ponderados.

Es por ello que se retiraron en la gran mayoría de los casos, las prestaciones ofertadas por profesionales ajenos a la enfermería y a la medicina

Esta nueva fase del Coronavirus, es una enorme oportunidad para avanzar en el afrontamiento y resolución de aquellos problemas que demandan una atención inmediata, entre otras causas, porque además de perjudicar la salud integral de los mayores internados, vulneran los derechos reconocidos por la convención interamericana de derechos de las personas mayores , firmada por nuestro país (con rango constitucional) y las normativas vigentes para mayores internados (Ley Nº 5670 en el caso de la CABA), a saber

  1. A decidir su ingreso o egreso de la institución y a circular libremente dentro y fuera de la institución, salvo orden judicial o médica expresa. La decisión expresa de la persona mayor debe ser suficiente para autorizar su ingreso, no siendo óbice para ello el no contar con el consentimiento de otro responsable.

  2. A que se le requiera su consentimiento informado al momento de ingresar a la institución o en caso de ser trasladada o egresada del mismo. Dicho consentimiento deberá ser requerido de forma clara, precisa y dé fácil comprensión.

  3. A la seguridad y a una vida sin ningún tipo de violencia, a no ser sometida a tortura ni a pena ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

  4. A no permanecer aislada en el establecimiento, salvo orden judicial o médica expresa que deberá ser excepcional, por el menor tiempo posible y debidamente informada a la persona mayor y a quien prestare su consentimiento para su ingreso al establecimiento, o en su defecto a alguna de las personas que tienen deber de asistirlo de acuerdo al Art. 5 de la presente Ley.

  5. A recibir información cierta, clara y detallada acerca de sus derechos y responsabilidades, y servicios que brinda el establecimiento. Idéntica información deberá estar exhibida en algún sector accesible del mismo.

  6. A la continuidad de las prestaciones de los servicios en las condiciones establecidas al consentir su ingreso al establecimiento.

  7. A la intimidad y a la no divulgación de sus datos personales, salvo a requerimiento de los organismos competentes de la presente ley.

  8. A que el personal que la asista sea suficiente, idóneo y capacitado adecuadamente.

  9. A la educación, cultura, nuevas tecnologías, a la recreación, al esparcimiento y al deporte.

  10. A no ser discriminadas por razones de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.

  11. A ser escuchadas en la presentación de reclamos ante los titulares de los Establecimientos y ante las autoridades públicas, respecto de quejas o reclamos vinculados a la prestación del servicio.

Algunas pistas para su abordaje:

Las circunstancias aludidas ameritan un diagnóstico e intervención que deben ser:

  • De complejidad

  • Estratégico-situacional

  • Con componentes de necesaria innovación y mejora

Sin estos presupuestos se correrían serios riesgos de repetir dificultades en lugar de auspiciar soluciones, como ser:

  • La clásica enumeración descriptiva de los problemas sin intentar transformarlos.

  • Análisis de sesgo parcial con intervenciones elementalistas (como ser el mero pedido de protocolos sociales)

  • Apelación a una voluntad de solucionar las dificultades detectadas para quedarse en el “HAYQUEÍSMO”

Aclaradas estas perspectivas cabe señalar que el círculo virtuoso de las políticas sociales debe reconocer :

  1. La discusión democrática de las necesidades sociales de la comunidad

  2. La elección de aquellas problemáticas más importantes

  3. La determinación de los puntos críticos para la intervención sobre las mismas

  4. La provisión y el fortalecimiento de los recursos para encarar las acciones.

  5. La implementación en terreno de las acciones actividades a fin de enfrentar las problemáticas definidas como prioritarias.

  6. La evaluación, previa, durante y posterior de lo actuado.

Puntos Críticos:

Tras estas apreciaciones paso a reseñar algunas categorías de análisis, aspectos y sucesos que pueden contribuir para pensar una nueva generación de acciones en la materia, aunque los mismos no guarden un orden predeterminado.

  • Los problemas del envejecimiento son de naturaleza compleja porque no tienen límites formales entre sus aspectos sanitarios y sociales, así ocurre con la internación en residencias

  • Debemos reconocer, entonces que los problemas de las residencias son previos a la Epidemia y no fueron declarados como tales, con antelación, por ningún actor organizado en condiciones de hacerlo. Es decir que no hubo voluntad política para incluirlos dentro de la agenda de los decisores en la materia, por un variopinto sistema de intereses co-ligados.

  • Al día de hoy los temas de las residencias deben ser ubicados en una discusión más abarcativa, por ejemplo, sobre una Ley para un SISTEMA NACIONAL INTEGRADO DE CUIDADOS, poniendo en valor y a mano alzada, las tareas de los cuidados domiciliarios (su profesionalización y su financiamiento), el acompañamiento terapéutico, los recursos alternativos a la institucionalización y las prestaciones dinerarias que no deben surgir de la gracia del PAMI sino de las obligaciones del ANSES para cubrir las situaciones de la dependencia, en clave de ciudadanía y no de lotería

  • Una persona mayor es internada en un lugar que no es sanatorial pero donde recibe prestaciones sanitarias, mientras que dichas internaciones no están incluidas dentro del PMO (Programa Médico Obligatorio).

  • La forma de planificar , ejecutar y evaluar todas las actividades que conforman el proceso de internación residencial adolece de criterios de integralidad por lo que también podemos inferir que la legislación local y de los organismos financiadores es deficitaria.

  • Al respecto están desactualizados la mayoría de los procedimientos utilizados para responder a los problemas inherentes la internación residencial.

  • En las búsquedas de su solución, debe considerarse a la “organización residencia para mayores” como un conjunto de relaciones y no solo de partes lo que no invalida el intento de analizar y desagregar algunos de sus componentes para luego volver a integrarlos, en modelos superadores .

  • Sin esta idea de conjunto de relaciones llamado Residencia, no se pueden difícil encarar soluciones ancladas en la buena fe o en la ideología, porque hace falta un verdadero análisis dialectico de la realidad, como decían los antiguos griegos, basado en la fundamentación del Logos (razón ) y de la Techné (como)..

  • Dicho análisis debe ser encarado desde modelos necesariamente interdisciplinarios , sin excluir las relaciones de poder ni tampoco las representaciones sociales asociadas con la internación de los mayores .

  • A la fecha las estructuras organizacionales de las residencias son atávicas e ineficientes . a pesar de que en algunos casos cuentan con hermosas y suntuosas plantas físicas, que los eventuales requirentes de servicios, buscan por su estética.

  • Podemos resumir dichas características organizacionales aludiendo a que son piramidales, verticales y de sesgo “patriarcal” aunque en muchos casos se encuentren a cargo de mujeres.

  • Las causas de este estilo organizacional desbordan este sucinto documento de trabajo , pero es obvio que han contado con el beneplácito de muchos actores políticos, sociales y económicos.

  • Urge una innovación en el modelo de organización de la Residencias incorporando dimensiones de Calidad de Atención pero con claros presupuestos democráticos, innovativos y dialógicos. A modo de primer e ilustrativo ejemplo, no existen programas de mejora continua imprescindibles para reaccionar ante los cambios situacionales y prevenir mayores dificultades a futuro.

  • Es necesario modificar las formas de organizar, planificar, gestionar y evaluar a las Residencias para mayores, promocionando modelos matriciales; no piramidales sino a partir de núcleos de responsabilidades compartidas.

  • En las auditorías se cae en el modelo tradicional de observar lo que no se cumple y no lo que debiera hacerse, lo que no garantiza automáticamente mejoras, y por el contrario conlleva la aparición de la tradicional díadaa control/ocultamiento por parte de auditores y auditados.

  • Los requisitos de estructura y planta física son importantes casi tanto como los correspondientes a los Procesos de Atención que no están debidamente procedimentados ni reconocidos por parte de las Instituciones financiadoras.

  • Es por esta última razón, que con la cuarentena impuesta con la Pandemia se dejo afuera a todas las prestaciones psicosociales, de rehabilitación y de terapia ocupacional con los enormes y paradojales riesgos generados en los grupos internados de adultos mayores , cuya ponderación se determinará en los tiempos venideros.

  • Resulta un error considerar que el problema generado con la soledad y el aislamiento de los mayores institucionalizados en residencias se originó por la falta de protocolos socio-sanitarios. La génesis del problema radica en el olvido previo ocasionado entre otras razones, por la ausencia de procedimientos adecuados para esas actividades (hoy desaparecidas) que siempre fueron parte de una mera escenografía dentro de los actuales dispositivos de internación de larga estadía.

  • Tampoco se busco, con antelación a la pandemia, la generación de programas generales de intervención encarnados por verdaderos equipos interdisciplinarios, con tareas procedimentados y consensuadas, con los entes financiadores de la Seguridad Social.

  • Poco y nada se hizo a favor de la promoción psicosocial de la totalidad de los actores institucionales (residentes, trabajadores y familiares), mientras que se registró un uso de prestaciones y servicios desconectados y fragmentados. Al extremo de no incluir dentro las profesiones necesarias dentro de las Residencias, al Servicio Social en el marco de la normativa de funcionamiento de las Residencias (Ley 5670).

  • Sería deseable que los mismos adultos mayores decidamos empoderarnos para organizar y canalizar, democráticamente, planteos orientados a revertir las dificultades reseñadas y de seguro muchas otras, dados que somos quienes sufrimos de las acciones y también de las omisiones de las políticas orientadas a este sector poblacional.

 

CABA, 20 de julio en el Año de la Pandemia.

 


 

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