• 23-Abr-2020
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En la Ciudad hay 478 asilos de ancianos y anuncian que los van a inspeccionar

Los casos de esta semana encendieron las alarmas. Desde el Gobierno dicen que habrá más controles. - Clarín.

En la Ciudad de Buenos Aires hay 478 geriátricos. Y alrededor de 20 mil camas disponibles. Estos son los números oficiales, que forman parte de un registro y que son monitoreados. Esta semana se conocieron casos de coronavirus en al menos tres establecimientos, en Belgrano, Parque Avellaneda y Flores (ver pág. 12). La alarma se encendió. Y es imposible no mirar lo que pasó en países de Europa como España o Italia. En España se estima que cerca de 15.000 mayores que residían en geriátricos murieron por Covid. La cifra representaría más del 65% de las muertes notificadas por el Ministerio de Sanidad.

Los asilos porteños están operando con un protocolo que se puso en marcha en los primeros días de marzo, cuando se decretó la cuarentena. Desde ese momento, los familiares no pueden ingresar; incluso los terapistas, como los kinesiólogos, tienen limitaciones para ver a los residentes. El control sobre estos establecimientos los lleva a cabo la Agencia Gubernamental de Control (AGC) y la autoridad de aplicación es el Ministerio de Salud. Desde que arrancó el año, según cifras oficiales, se han fiscalizado 267 establecimientos. Y los operativos se intensificaron con las medidas de aislamiento. El ministro de Salud porteño, Fernán Quiros, dijo ayer que están “inspeccionando todos los geriátricos, y por supuesto los que pertenecen al mismo dueño (que el de Belgrano) también”.

Además de las recomendaciones generales, en los geriátricos deben cumplirse cuidados más específicos. Así, se suspendieron los talleres y actividades recreativas y las visitas externas. Además, todos los días los mayores deben someterse a un control de la temperatura, que debe quedar registrado en cada historia clínica. Y la limpieza también debe estar sometida a un protocolo. Por ejemplo, se debe chequear fecha de caducidad de los productos o especificaciones técnicas de los fabricantes. Y colocar dispenser de alcohol en gel en el ingreso a todas las habitaciones.

Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad -Defensoría del Pueblo de la Ciudad-, advirtió sobre el foco de contagio que representa un geriátrico. "Uno de los principales problemas es el personal. Tienen sueldos magros, no están considerados personal de la salud, y al no tener carrera no reciben ascensos. Hay cuidadores y auxiliares que tienen una calificación levemente por encima de un maestranza. En general, viven en zonas carenciadas, en el segundo o tercer cordón del Conurbano. Las posibilidades de ir y venir con el virus, son altas. Cuando sabemos que el 70% de las personas que contraen el virus son asintomáticas, esto implica un riesgo", explicó.

Con la llegada del frío, se suma una preocupación. "Puede haber mucha confusión sintomatológica, debido a las gripes. Y las evacuaciones no son gratuitas para personas mayores que en general están impedidas de moverse o con diferentes problemas de salud. A esto se suma que el personal de un geriátrico debe también ser puesto en cuarentena si surge un caso", evaluó Semino. Teniendo en cuenta cómo este virus afecta a los mayores de 70 años, Semino advierte que se deben poner todos los recursos sanitarios disponibles.


 

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