• 11-Ene-2021
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Geronto 1 de agosto - Una luz entre tanta oscuridad

Crónica

En la localidad bonaerense de General Belgrano, un grupo integrado por profesionales de la salud y personal de mantenimiento refaccionó una antigua clínica para resguardar del Covid-19 a los adultos mayores con patologías crónicas y enfermedades terminales.

Cuando comenzó la pandemia, un equipo de 10 personas integrado por profesionales de la salud y personal de mantenimiento del Hospital Municipal Juan E. de la Fuente de la ciudad bonaerense de General Belgrano, decidió refaccionar una clínica abandonada hace 8 años. Fue así que bajo el nombre de "Geronto 1° de agosto", se inauguró un espacio gerontológico donde residen adultos mayores con patologías crónicas o enfermedades terminales.

Si bien el gran cambio en el área comenzó a realizarse hace cinco años (en ese entonces las condiciones de los institucionalizados eran deplorables), la expansión del coronavirus hizo que los pacientes tengan un lugar para vivir tranquilos y alejados de todo mal.

Cuando llegamos en 2015, a la sala de crónicos se le decía ´la atensala de la muerte´. Entrábamos al pasillo de la guardia y los médicos se negaban a atender porque las cucarachas caminaban por el lugar", señaló en diálogo con Crónica la especialista en Gerontología y acompañante terapéutica Cintia Botto, quien junto a Graciela Casey , Martín Salernou, Nahir Agüero, Lorena Benítez, Angélica Puebla, Osvaldo Díaz, Eliana Agüero y Amalia Alegre, trabaja incansablemente para que el espacio esté lo mejor acondicionado posible.

"Desde un principio se hizo un enorme trabajo y decidimos visibilizarlo. De esa manera, conseguimos armar un voluntariado que se llama Adoptando Abuelos, impulsado por el Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, donde llegamos a sumar 160 voluntarios", continuó la especialista, quien agregó que "en ese entonces se concientizó mucho al personal, y tuvimos que cambiarles la mentalidad. Antes a la sala de crónicos, como así se llamaba, iban a trabajar los que por algún motivo resultaban castigados. Hoy, todo cambió".

Un lugar soñado

Previo a la pandemia del Covid-19, los adultos mayores con patologías crónicas o enfermedades terminales permanecían en un sector específico del hospital Juan E. de la Fuente. Pero ante la masividad de los contagios, se optó por llevarlos a un lugar donde estén bien resguardados.

Ese fue el inicio de lo que en la actualidad es "Geronto 1° de agosto". "Elegimos refaccionar una clínica que desde hace ocho años no estaba en actividad porque era la única que contaba con una habilitación. Al tomar la decisión, nos reunimos con el personal y, con plata de nuestros bolsillos, comenzamos a limpiar, a arreglar los techos que estaban agujereados, a conectar el cable y a darle vida a cada rincón", dijo Botto, quien los fines de semana realiza comidas junto a sus compañeros para comercializar y obtener fondos.

"Hasta vendemos rifas para costear la mayoría de las cosas ya que muchos de los familiares pagan el 65% del ingreso mínimo que tiene el paciente, lo que significa un total de $10.000", señaló en alusión a que el dinero que ingresa por familia muchas veces no alcanza para los gastos que se tienen en el lugar, donde hay enfermería las 24 horas y cocina, entre otras cosas.

Como es sus casas

Muchos de los adultos mayores que allí residen tienen gallinas, recolectan sus propios huevos y también cultivan frutas y verduras en una granja que se armó en el jardín. "Ellos están felices. Tienen televisor, aire acondicionado, ventiladores. Nosotros les festejamos los cumpleaños y hacemos campañas sobre la concientización del Alzheimer, incluso hemos alfabetizado abuelos", expresó Botto, luego de explicar que le da mucha satisfacción cuando ellos hablan con sus familiares por teléfono y les dicen que están "como en su casa".

La visita de Baby

Hace un tiempo, el presentador de televisión Baby Etchecopar concurrió a la localidad de General Belgrano para actuar en su obra de teatro. Unas horas antes de empezar su show, una de las autoridades municipales le advirtió que dos pacientes de la sala de crónicos del hospital eran fanáticos suyo. Etchecopar no dudó y se dirigió hasta el lugar, donde se tomó una foto con cada uno de ellos. "Quizás muchos artistas deberían aprender estas cosas que son tan sanas y nos hacen crecer como sociedad", indicó Botto al respecto.

Involucrarse más

Para finalizar, la profesional dejó un conmovedor mensaje: "Siento que la llegada del coronavirus benefició a los familiares, quienes se excusan con que no pueden ver a los viejitos por el virus. Ellos necesitan del abrazo. Entonces, creo que hay un montón de cosas que pulir, muchas por hacer. Lo que uno hace, desde nuestro lado, es mostrar que se puede. Pero la gente debe pensar en la vejez que quiere tener. Si uno va a un supermercado no tiene que entrar primero, cedele el lugar al abuelo que esté esperando", resaltó.

"Falta involucrarnos más. Nos tenemos que reeducar como sociedad. Eduquen a sus hijos para la vejez porque de esa manera vos, como padre o madre, vas a tener una vejez plena. La institucionalización es el último recurso. Porque los adultos mayores tienen que tener el óbito en el domicilio. Yo cuando veo a un anciano pidiendo comida, es lo más triste que me pasa. Una persona que trabajó toda su vida tiene una pensión de $10.000 y $20.000 de gastos en medicamentos. ¿Qué hemos hecho?", cerró.

Todavía falta

"En este último tiempo hemos podido comprar una cocina industrial y un frezzer. Cáritas nos da la ropa y recién ahora pudimos conseguir que venga un médico clínico y un kinesiólogo. Además se logró que algunos adultos mayores aprendieran a escribir. Cuando hacen un trámite ellos solían poner el dedo y que hoy puedan escribir es un gran logro", sostuvo y argumentó que "pese a todo ese esfuerzo, queda mucho por hacer". Quienes quieran efectuar una donación al espacio ya sea con alimentos no perecederos, colchones, ropa o cualquier otra cosa, pueden contactar a sus responsables dejándoles un mensaje en el Facebook denominado "Red Iberoamericana Gerontológica 1° de agosto".

"Creamos esa página con el objetivo de hacer una alianza con gente que trabaja con la tercera edad para poder visibilizar lo que hacemos", concluyó la gerontóloga.

Unas fiestas inolvidables

De acuerdo a lo explicado por Botto, los adultos mayores que residen en Geronto 1° de agosto, son felices y disfrutan de la vida cada segundo. "Para Navidad comieron un cordero que donaron. Hicimos un tablón y personal nuestro se quedó a pasar las fiestas con ellos. Antes en Nochebuena o Año Nuevo nadie quería estar. Pero ahora se compartió una jornada especial entre anécdotas y risas, todos unidos y contentos por el lugar donde les toca estar" dijo, y aclaró que "para Reyes también recibieron sus regalitos", lo que les provocó una enorme sonrisa. "A ellos no pueden faltarle los regalos, los festejos de cumpleaños. Hay que celebrar todo lo que haya que celebrar", finalizó la experta en Gerontología, quien también es intérprete en lenguaje de señas y acompañante terapéutica.


 

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