• 26-Abr-2022
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Hay que establecer un parámetro para la recuperación del haber jubilatorio

Dr. Eugenio Semino - Defensor de la Tercera Edad - Pte. Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría (SIGG)

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Sin sindicatos, sin paritarias, sin la posibilidad de realizar medidas de fuerza que afecten al aparato productivo, el sector de jubilados y pensionados viene siendo sometido desde hace décadas a un deterioro constante de su situación económica.  

 

En los últimos años se cronificó la tendencia de querer contrarrestar ese deterioro mediante el otorgamiento esporádico de bonos que no se suman al haber y que no obedecen a ninguna otra lógica que la de “tirarle un hueso” a los jubilados cada vez que la situación, por la suba de la inflación, se vuelve demasiado evidente. 

 

Cada vez que se anuncia un bono se pone en funcionamiento un mecanismo mediático y político de idas y vueltas con respecto a la utilidad del mismo. ¿Sirve o no sirve? ¿Impacta realmente en la situación objetiva de quienes lo reciben? ¿Es poco? ¿Debería ser más? Todas preguntas y discusiones que no afectan a la cuestión de fondo. 

 

¿De qué le sirve un bono de $12.000, otorgado por única vez, a alguien que está casi $70.000 abajo de lo que necesitaría para tener una vida digna? Y si dentro de cuatro meses le otorgan otro bono similar, ¿cambia algo en su situación objetiva? 

 

Las respuestas a estas preguntas son obvias. Discutir sobre bonos es una pérdida de tiempo que contribuye a enmascarar el problema real, que es el del haber en sí mismo. Lo que hay que discutir es la reconstitución de ese haber. Una reconstitución que no solamente tiene que realizarse en nombre de los jubilados y jubiladas de hoy sino también de los de mañana. 

 

Para que esa reconstitución sea posible es necesario establecer un parámetro, aunque más no sea en un primer momento un objetivo de largo plazo. En ese sentido, proponemos que se tome como referencia la Canasta Básica del Jubilado para establecer un piso para el monto de la jubilación mínima, actualmente la Canasta Básica triplica la jubilación mínima. Y que toda la escala de las jubilaciones, incluidas las mínimas, se ajuste siguiendo las tres paritarias más altas del año. 

 

Debería ser un compromiso de todas las administraciones gubernamentales presentes y futuras acordar los medios para alcanzar de manera razonable dicho objetivo, realizando incrementos paulatinos en el haber que queden integrados en el mismo y que le permitan al jubilado recuperar poder adquisitivo real frente a la inflación.

 

 

Jubilados y jubiladas suman casi siete millones de personas, algo así como el 12% de la población total del país. No se resuelve la situación económica general, ni por izquierda ni por derecha, si no se atiende a la realidad del sector.


 

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