• 06-Abr-2021
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Hay que multiplicar las vacunas, en lugar de dividirlas

Eugenio Semino – Defensor de la Tercera Edad – Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría (SIGG)

Entramos en la segunda ola de Covid-19 con un porcentaje muy bajo de la población de riesgo inmunizada. Para enfrentar la situación se ha tomado la decisión de priorizar la aplicación de la primera dosis de todas las vacunas que se dan en el país, a fin de llegar más rápido a una cantidad más grande de personas. En la resolución correspondiente se habla de las tres vacunas que tienen presencia en nuestro territorio de manera indistinta. Sin embargo es preciso realizar una serie de aclaraciones al respecto.

En primer lugar hay que tener en cuenta que la vacuna de AstraZeneca es la única que permite extender el período ventana durante más tiempo, de hecho se comprobó que su efectividad aumenta cuando el intervalo entre las dosis es más largo. Por eso en el Reino Unido se tomó la decisión de diferir la segunda dosis.

En el caso de la Sputnik-V ocurre algo distinto. Si bien parece haber evidencia de que es posible retrasar la segunda dosis, lo cierto es que, a diferencia de la vacuna de Astrazeneca, las dos dosis son distintas. Es decir que cada dosis tiene un componente diferente, por lo cual retrasar la aplicación de la segunda dosis no permitiría duplicar la cantidad de aplicaciones.

Y por último, con respecto a la vacuna china Sinopharm, hasta el momento no hay ninguna evidencia científica que permita creer que la aplicación de una sola dosis sea efectiva. En el caso de que no lo sea y se aplique masivamente, se corre el riesgo de desperdiciar las dosis o de generar una situación cuyos resultados son totalmente inciertos.

Además hay que tener en cuenta que quien recibió ya la primera dosis de cualquiera de las vacunas y está esperando la segunda tiene el compromiso del Estado de completar su vacunación según el tiempo estipulado. No se pueden cambiar las reglas en la mitad del proceso. Mucho menos cuando no hay evidencia que lo avale.

La dilación de la segunda dosis puede terminar siendo otro tiro por la culata en la larga lista de desaciertos que lleva adelante el gobierno con la campaña de vacunación. Hablar de las tres vacunas como si funcionaran de la misma manera, cuando la información que demuestra lo contrario está disponible para cualquiera en internet, sugiere un grado de improvisación bastante alto por parte de las autoridades.

Dicho de otra manera, todo indica que es lo que parece ser, una medida más tomada a las apuradas y en la desesperación, con el objetivo de mostrar algo y sin detenerse a evaluar las posibles consecuencias.

Las personas mayores no necesitamos media dosis, necesitamos recibir la vacunación completa. Lo que hace falta son vacunas y junto a las vacunas, testeos para detectar los movimientos del virus. La cantidad de testeos que se hace en Argentina continúa siendo bajísima en comparación con otra países, no solamente desarrollados.

Vacunas y testeos son las únicas herramientas que permiten manejar la pandemia y evitar una cuarentena que continúe destruyendo la economía, nuestra salud física y mental y la educación de las generaciones futuras. Entrando en la seguna ola no tenemos ninguna de las dos.


 

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