• 29-Jun-2020
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LOS SEGUNDOS CIEN DÍAS

Por Eugenio Semino para Gerontovida

Para quienes habitamos fuera del mundo de la política es complicado comprender su lenguaje. Por ejemplo, la séptima prórroga de una medida "prenventiva" (Aislamiento Social Obligatorio...) debería ir acompañada de razones tales como cuáles son las dificultades o fracasos respecto de las metas fijadas, qué situaciones o hechos no lograron evitarse. Y no me refiero a las invocaciones contrafacticas o comparaciones con otras realidades, sino a los elementales pasos del método que nos provee la ciencia. Tal vez esta reflexión de mi parte pueda ser catalogada de un exceso de positivismo. Pero si apelamos a una mirada retrospectiva vemos que en lo “Primeros cien días” la medida era para ganar tiempo o para "aplanar la curva" a fin de equipar al sistema. Y que a su vez estábamos trepando la cuesta de una montaña que no sabíamos cuál era la cima o PICO. Pero en el mientras tanto se discutió durante días si barbijo sí o no, si los Adultos Mayores podían dar vuelta a la manzana o no, mientras, eso sí, peregrinaban para cobrar, pagar o vacunarse; después discutimos si los corredores, caminadores o runners eran algo así como asesinos seriales y etc y etc.

Mi preocupación como viejo Viejólogo está dada porque en ese período no se testeó al personal de salud, mucho menos al de geriátricos (estos testeos sólo empezaron hace 10 dias). Además no se atiende ni hay disponibilidad de camas de internación de agudos que tengan dolencias o patologías que no sean Covid-19. Faltan insumos de bioseguridad y no hay reemplazo para el personal que está en aislamiento, o con parte médico tanto en el sistema público como en el privado. Trabajadoras y trabajadores, por cierto, que en ambos sistemas están muy mal remunerados.

Un tercio, por lo menos, de los fallecidos por Covid-19 son Adultos Mayores en internación de larga estadia, es decir en geriátricos. Muchísimos otros no están registrados como tales, pero murieron por los traslados post-evacuación, unos y otros llevaban aislados de sus familias 30, 60 o 100 días. Ni se pudieron ni los pudieron tan siquiera despedir.

Todos estos “detalles” se pierden en la discusión maniquea “cuarentena sí o cuarentena no”. Respetar las medidas no significa perder mirada crítica ni renuciar a demandar a las autoridades que cumplan con lo que les corresponde.

Vida y Libertad de todos los enfermos de cualquier enfermedad, de todos los sanos de cualquier edad y condición, son los valores - para quien escribe esta nota- fusionados en un solo rango, que están seriamente comprometidos al iniciarse Los Segundos Cien Días. En el anuncio se habló de la Cuarentena como el único remedio. Aspiremos a que no sea peor que la enfermedad.

Eugenio Semino - Defensor de la Tercera Edad


 

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