• 08-May-2020
  • ARTICULOS
La Peste Negra,  el Covidis19 y las Personas Mayores

Un recorrido histórico por las pestes de la historia y su significado para las sociedades que las sufrieron, historias de enfermedad pero también de persecusiones, estigmatizaciones y conmociones sociales. Por Roberto Orden.

La peste bubónica es una infección bacteriana grave, transmitida principalmente por las pulgas. El organismo que provoca la peste bubónica, yersinia pestis, vive en los pequeños roedores.

Durante la Edad Media se le llamó la peste negra, y según estudios modernos se estima que falleció a consecuencia de la misma, aproximadamente un tercio a la mitad de la población europea total durante el período de cuatro años desde 1347 hasta 1351 y en las áreas más gravemente afectadas hasta el 80% de la población.

Mató a entre 75 y 200 millones de personas en el siglo XIV

Cuando la plaga barrió Europa y aniquiló a tantas personas los judíos fueron tomados como chivos expiatorios, en parte por una mejor higiene entre las comunidades judías y el aislamiento en los guetos, implicaba que los judíos estaban menos afectados

Por acusaciones infundadas se comenzó a propalar que los judíos habían causado la enfermedad envenenando deliberadamente los pozos de agua, con el objetivo de arruinar a la civilización europea.

Las multitudes atacaron los asentamientos judíos en toda Europa. Para el año 1351, 60 comunidades judías importantes y 150 comunidades judías más pequeñas habían sido destruidas y habían ocurrido más de 350 masacres por separado. 2000 judíos fueron asesinados en Estrasburgo (actual sede del Parlamento Europeo). En agosto del mismo año, las comunidades judías de Mainz y Colonia fueron exterminadas.

Por otra parte, según Joseph P. Byrne, las mujeres también sufrieron persecuciones durante la Peste Negra. Las mujeres musulmanas en El Cairo se convirtieron en chivos expiatorios cuando estalló la peste. Byrne escribe que en 1438 el sultán de El Cairo fue informado por sus abogados religiosos que la llegada de la plaga era el castigo de Alá por el pecado de la fornicación y de acuerdo con esta teoría, se estableció una ley que establecía que las mujeres no se les permitió hacer apariciones públicas ya que podían tentar a los hombres al pecado. Byrne describe que esta ley solo se levantó cuando «los ricos se quejaron de que sus sirvientas no podían comprar comida».

 

Avanzando algunos siglos para adelante, y ubicados bajo los nefastos efectos de la Pandemia del Coronavirus, la mirada prevalente del Dispositivo Epidemiológico implementado, cabalga sobre el concepto de enfermedad con escasa consideración de los aspectos socioculturales de la enfermedad.

Quizás los ricos aportes de la Epidemiología Crítica hoy acallados podrían echar cierta luz sobre el peso de los condicionares y condicionamientos sociales de la Epidemia.

Ello teniendo en cuenta que no se trata solo de enfermedades sino también de enfermos y poblaciones en el continuo proceso-salud-atención-enfermedad.

Al respecto creo que la mirada epidemiológica clásica, al meos en nuestro país, esta pensada desde el lugar de una persona de raza blanca, de ojos celestes, de clase media (para arriba), digitalizada y sobre todo HOMBRE y JOVEN.

Las desacertadas decisiones asumidas con los mayores y también con otros grupos subalternos, dan cuenta del efecto suelo que tienen, para mejor soportar el embate del Covidis 19.

En tal situación se ubica la noticia del próximo aumento de las jubilaciones, que en junio volverá a darse por decreto, tal como ocurrió en marzo pasado.

Esto no tiene nada que ver con la paranoia política de hacerle el juego a la “reacción” sino con el anticipo efectuado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

La fórmula de movilidad fue suspendida por 180 días con la ley de emergencia.

Con el primer aumento por decreto, los jubilados cobraron una suma fija de 1500 pesos y un adicional 2,3 por ciento. 

La suba de junio se conocerá a fines de mayo. En tanto, la nueva titular de Anses, Fernanda Raverta, declaró a la seguridad social como "actividad esencial"(¿?).

Como ya venimos alertando con varios compañeros en los aumentos precedentes se vulneran derechos consagrados por la Constitución y por Pactos Internacionales firmados por nuestro País, generando una litigiosidad exponencial que le va a hacer el caldo gordo a muchos profesionales del Derecho y la desdicha para millones de personas mayores.

La idea de decidir los destinos de las personas mayores va de la mano o se convalida simbólicamente con las acciones de tutelaje que viene padeciendo este colectivo.

Por ejemplo mediante pagos de haberes anárquicos y desorganizados, restricciones diferenciales al derecho de circulación y por sobre todo con la negación sistemática a su derecho a la participación en los organismos que se ocupan de sus vidas (Anses, Pami, asi como otras Cajas y Obras Sociales).

¿No resulta un contrasentido que PAMI Y ANSES estén comandados por representantes de una Agrupación Política Juvenil?

Una verdadera participación de los mayores no puede pasar por referentes de organizaciones puestos a dedo para avalar los gestos de decisores ajenos a los intereses de este Colectivo.

La Perspectiva de Envejecimiento es asimilable a la Perspectiva de género en muchos aspectos y sentidos.

Urge proveer a la organización de los mayores sobre la base de un Acuerdo

Básico que contemple dicha participación del Colectivo para opinar y gravitar en las decisiones prioritarias y sobre todo en el manejo de los recursos de los Entes de la Seguridad Social. Tomando como uno de sus puntos de partida, una actualización equitativa de los haberes previsionales y sin menoscabar los derechos precedentes.

Resulta francamente sospechoso el silencio mayoritario por parte de los integrantes mayoritarios del Sistema político, económico, sindical, religioso y de otras organizaciones que hacen al que-hacer nacional, sobre la materia.

Viene a mi memoria una frase del revolucionario John William Cooke cuando se refería a que estos silencios suelen estar motivados, en la succión de una de las mil tetas del Sistema.

Sinceramente mi pertenencia a la generación del setenta (que de seguro implica una autocrítica necesaria en muchos aspectos) va mucho más allá de mis gustos por el hipismo, el porro y el amor libre, sobre todo reivindica el sostenimiento de los sueños pendientes de realización.

Con tanto escrito y tanta pasión olvidé señalar la relación con los chivos expiatorios de la Peste Negra, dejo para ocasionales lectores la búsqueda de su articulación con la actual situación de los mayores en mi querida Argentina.

Roberto Orden

Adulto Mayor…


La Peste Negra,  el Covidis19 y las Personas Mayores
 

Dejenos su comentario