• 19-Ene-2023
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Lo único que no cambia es el ajuste a los jubilados y personas con discapacidad

Dr. Eugenio Semino - Defensor de la Tercera Edad - Pte. de Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría (SIGG)

En los últimos días las noticias económicas se centraron en la decisión imprevista del Ministerio de Economía de volver a comprar bonos de la propia deuda argentina. Como siempre ocurre en estos casos, se sucedieron los más diversos análisis, y en un par de días la noticia se comenzó a enfriar para ser olvidada en un futuro muy cercano.

 

Para la mayor parte de los mortales, la idas y vueltas de las medidas económicas argentinas son incomprensibles. No solamente son difíciles de interpretar en el momento, sino que están entrelazadas con una serie de consecuencias y antecedentes que son imposibles de rastrear para los no entendidos. Surgen nuevos dólares, se aumenta la deuda, se realizan anuncios que quedan en nada, se negocia algo en Washington, se festeja una inflación del 95%, se emite más allá de lo imaginable, se venden bonos de la deuda o se vuelven a comprar los bonos que se habían vendido antes.

 

Y a todo esto hay que agregar las sospechas, más que justificadas, de pequeños y grandes negociados en el medio de cada jugada. Siempre corre el rumor, o directamente la noticia, del empresario X, allegado del funcionario Y, que justo vendió cuando había que vender o compró cuando había que comprar.

 

Ahora bien, en ese vodevil en el que es posible esperar cualquier cosa hay una sola cosa que resulta previsible y constante: el ajuste a las jubilaciones. Ese es el centro alrededor del cual bailan los funcionarios haciendo sus malabares de bonos, dólares y anuncios.

 

Por estos días es el dúo Massa - Rubinstein el encargado de llevar a adelante el show. Pero hubo otros antes y habrá otros después. Mientras tanto las jubilaciones se van a seguir mermando silenciosamente, porque esa es la única fuente de recursos reales a los que la política puede echar mano. Todo lo demás es improvisación, maquillaje u oportunismo.

 

Para marzo de este año las jubilaciones, y con ellas las pensiones por discapacidad que están atadas la movilidad jubilatoria, habrán perdido entre un 25% y un 30% con respecto a la inflación acumulada. Esa es la realidad que queda solapada detrás de las medidas y los anuncios.

 

Esto lo saben los funcionarios actuales y futuros y lo saben también los representantes de los organismos internacionales. La incapacidad argentina de proponer una alternativa de desarrollo sostenible en el largo plazo, nos lleva a gastar lo que tenemos en el día a día, tapando huecos con lo que hay a mano. Y lo que hay a mano son los fondos previsionales.

 

Ya sea que se dejen mermar las jubilaciones ante la inflación o que literalmente se meta mano en la caja, al utilizarlos para distintos tipos de maniobras, son siempre los fondos previsionales los que financian a la política. 

 

Para que esto deje de ocurrir sería necesario que toda la clase dirigente acordara un plan económico a largo plazo. Y que a su vez ese plan fuera aprobado por el FMI. Todo lo cual es hoy más impensable que nunca. Los jubilados y personas con discapacidad, los sectores más frágiles de la sociedad, terminan pagando de su propio bolsillo el precio de la fragmentación política y de las improvisaciones económicas. 

 

Sería divertido verlo desde afuera, pero lo cierto es que nos tocó vivirlo desde adentro. Mientras los políticos siguen intentando presentar sus manotazos de ahogado como si fueran estrategias de ajedrecista, la sociedad se hunde cada vez más en la crisis y la pobreza. 


 

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