• 22-Nov-2020
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Lo que no encontraron es que está solo

Por Silvia Perelis

Asistir a las Personas Mayores de la comunidad es responsabilidad del Estado, de los ministerios, sus funcionarios y de las obras sociales. Pero no lo están cumpliendo. Una larguísima lista de hechos lo confirman desde aquel fatídico día en que todos los jubilados salieron a los Bancos a cobrar sin barbijo ni guía, a lo cual se suma el tardío hisopado en geriátricos, la violencia económica ejercida sobre sus jubilaciones y la fraccionada, burocrática y desesperante atención de los sistemas de salud.

El caso particular de Uberto, de particular no tiene nada. La forma en que fue mal asistido es la general de la ley. Explica a las claras por qué fraccionar, separar lo sanitario de lo social, puede matar a las personas.

Dos veces Uberto fue visto por médicos. En la primera, se corroboró, según entendemos, que no atravesaba un cuadro de salud que lo pusiera en peligro, y por eso lo dejaron “solo” en la casa, con unas recomendaciones. En la segunda, ya en el centro asistencial “no le encontraron nada” y lo mandaron a la casa, donde vive solo.

Lo que no encontraron es que está solo. Eso lo encontraron los vecinos que NO necesariamente deben estar instruidos en la asistencia, que SÍ es responsabilidad del Estado, los ministerios, sus funcionarios, y las obras sociales.

Y que un agente de la salud, cualquiera sea su especialidad, no vea como grave que una Persona Mayor que está manifestando no sentirse bien, no cuenta con vínculos sociales a la vista ni a mano, es una letal falla del sistema. Letal, sí, porque mata a las personas. Si de ahora en más, como ocurrirá, no se responsabilizan los vecinos de Uberto, Uberto no tiene posibilidades de sobrevivir. Y no estamos hablando de COVID.

Los vecinos, esa buena gente, ese buen pibe de 18 años que intervino en primer lugar, y ese gran paramédico que puso el cuerpo, representan a millones de ciudadanos que son la familia invisible de un altísimo porcentaje de Personas Mayores sin vínculos sociales.

Gracias a este ejército invisible, muchas Personas Mayores son alimentadas, conducidas a los centros de salud, higienizadas, medicadas.

 

Lo grave, lo enormemente grave, es que no se reconozca esa voluntad como un acto necesario que complementa al hospital y las ambulancias. Esa asistencia que se llama cuidado y afecto, es parte fundamental de la salud. Si se lo tuviera en cuenta como imprescindible, ningún médico se retira de un domicilio sin que antes quede garantizado el cuidado de una persona.

 

Esto no ocurre, porque no existe el “Sistema Socio Sanitario”, así, todo junto. El médico antes de retirarse del domicilio, debe contar con el complemento de poder solicitar la inmediata presencia de agentes que se ocupen de resolver el vital aspecto de los cuidados. ¡Ah! Y ya que estamos, hablamos de cuidados sólidos, no los de una o un cónyuge de igual promedio de edad y tan vulnerable como el enfermo. Ni de vecinos que deban actuar a ciegas o poniendo su cuerpo en peligro y compartiendo su economía.

 

Es muy esperable que ese aspecto vital de los cuidados lo cumplan profesionales y personas de la comunidad, como los amorosos vecinos de Uberto, porque es el entorno al que Uberto pertenece. Lo óptimo, y por suerte posible, es que estén organizados, sepan qué hacer, con qué parte del todo puede contribuir cada uno: quién vela por la ingesta de la medicación, quién hace los mandados, quién le cocina, quién higieniza la casa, quién hace las compras, quién lo traslada a los tratamientos médicos.

La intervención de la comunidad es voluntaria y debe ser guiada por un servicio de salud ágil, dinámico, que atienda el teléfono en forma inmediata y oriente a la familia y vecinos. Que brinde conocimientos, guías y materiales para NO entrar en crisis y para organizarnos debidamente si algo tan inesperado como una pandemia sucede. Contar con un sistema socio sanitario, “todojunto”, que contemple la organización de la comunidad ante las necesidades de sus miembros. Eso “previene problemas y salva vidas”.

Este “Espacio Gerontovida”, está disponible para asesorar a las autoridades y colaborar en la capacitación y organización de las comunidades.

Lic. Silvia Perelis


https://www.clarin.com/sociedad/llevo-anciano-96-anos-auto-hospital-ambulancia-llegaba_0_JpNBvOaq1.html

 

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