• 17-Mar-2021
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POR QUÉ CONVOCAMOS A UN RUIDAZO POR LA VACUNACIÓN A GRUPOS DE RIESGO

Por Eugenio Semino – Defensor de la Tercera Edad – Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría SIGG

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Desde que comenzamos a plantear la convocatoria a un ruidazo el sábado 20 para reclamar la vacunación de los grupos de riesgo, se han planteado algunas dudas y discusiones en torno al tema. La idea de este artículo es responder a alguna de estas cuestiones para aclarar mejor nuestra posición.

 

LA VACUNA VA A LLEGAR, ES CUESTIÓN DE ESPERAR

 

Es cierto que la vacuna va a llegar a la larga. Todo indica que durante la segunda mitad del año, cuando el problema esté más resuelto en el hemisferio norte, empiece a haber un excedente de vacunas para el resto de los países. El problema es que en el medio nosotros tenemos el invierno. Cuanto menos vacunados de la población de riesgo tengamos para el invierno más muertos vamos a tener durante la segunda ola. Esto es inexorable. Quienes sabemos que nuestra vida corre peligro no podemos quedarnos cruzados de brazos esperando pasivamente.

 

LA COMPRA DE LA VACUNA ES RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO NACIONAL, EL RESTO DE LOS GOBIERNOS ESPERA

 

En este punto hay dos cuestiones que hay que analizar. La primera es establecer que la salud de la población es responsabilidad de todos los gobiernos en todos los niveles. En Argentina hay distritos cuyo volumen les permite perfectamente encarar por su cuenta la compra de una partida de vacunas. La Ciudad de Buenos Aires tiene casi la misma población que Uruguay y la Provincia de Buenos Aires un poco menos que Chile. Si esos países encaran la compra de vacunas para su población, nuestros distritos también pueden hacerlo. El precio de la vacuna no es excesivo para el presupuesto de un estado distrital. Lo que hay que hacer es tomar la decisión.

La segunda cuestión que hay que tener en claro es que el mercado de la vacuna es excepcionalmente complejo y dinámico. La lógica según la cual “si el estado argentino no puede conseguir para todo el país menos va a poder una provincia para su población”, no es aplicable en este caso. El estado nacional ya tiene compromisos y negociaciones que le impiden moverse con libertad en ese mercado y en ese lobby. Es perfectamente posible que un actor como la Ciudad de Buenos Aires o la provincia de Córdoba, con otras relaciones y posibilidades de negociación, pueda conseguir por su cuenta una partida de vacunas más pequeña.

 

ES IMPOSIBLE CONSEGUIR LA VACUNA, LO MISMO PASA EN EL RESTO DEL MUNDO

 

Chile ya vacunó al 85% de las personas mayores de su población. En todo caso estamos demandando cumplir en los próximos dos meses lo que en Chile ya se realizó al día de hoy. Nosotros pasamos de la típica y patológica soberbia argentina de anunciar veinte millones de vacunas para febrero, al derrotismo igualmente patológico de creer que es imposible conseguir diez o quince millones antes de junio. Hace un año cualquiera hubiera dicho que era imposible detener durante un año entero la economía de un país. O que el mundo entero se paralizara por una gripe. Y sin embargo ocurrió.

Estamos en un contexto en el que nadie sabe qué es posible y qué no lo es. Lo único de lo que podemos estar seguros es que es imposible conseguir lo que no se intenta conseguir. La vacuna no va a caer de un árbol y las autoridades políticas no van a moverse si no hay una demanda social que las presione.

No puede haber una prioridad mayor en la agenda actual que el plan de vacunación. Ni la economía, ni la justicia, ni las elecciones, ni las internas dentro del sistema político. Caracterizar a la vacunación como imposible es dejar que todos los otros problemas ocupen el puesto de prioridad y condenarnos a quienes pertenecemos a la población de riesgo a una espera que será cruel para todos y mortal para muchos de nosotros.

 

Por todo esto es que convocamos un ruidazo el 20 de marzo a las 20 horas, a un año de la cuarentena. Saliendo a la puerta o desde la venta, tocando bocina o aplaudiendo en la calle, gritando o golpeando, cantando o haciendo música, sin correr riesgos pero haciéndonos escuchar. Y seguiremos convocando y movilizándonos de las maneras que sean necesarias. No nos resignamos a morir en silencio. Nuestra vida tiene que ser una prioridad de los gobiernos y de la sociedad. Ya nos quedamos encerrados un año para resguardarnos, ahora salimos a la puerta a luchar por nuestro derecho a la vida. Y le pedimos al resto de la sociedad que nos acompañe.


 

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