• 24-Dic-2021
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Para los expertos, ingresar a un familiar mayor en un geriátrico es una de las decisiones más difíciles de tomar

TN

Dicen que implica sentimientos de abandono, de culpa y de impotencia. Por qué no hay que dar falsas expectativas. La importancia de una coordinación sociosanitaria.

 

Es muy duro tener que admitir que ya no se puede cuidar a un padre, a una madre o a cualquier ser querido anciano. Más duro todavía es saber que él o ella no van a estar satisfechos porque nunca fue su deseo ir a una residencia de adultos mayores: quieren vivir en su casa, en familia, pero por las razones que sea, a veces resulta ser inviable.

 

La mayoría de las personas que decide llevar a su familiar a una residencia suele sentir culpa y vergüenza.

 

“Los sentimientos de abandono, de culpa, y de impotencia en la mayoría de los casos, en la Argentina, se arrastran desde antes de la internación geriátrica”, plantea Silvia Perelis (M.N. 20.404), psicoanalista y máster en Gerontología Social.

 

La experta argumenta que habitualmente el adulto mayor y su entorno afectivo no recibieron un diagnóstico completo, ni mucho menos orientación sobre el tratamiento.

 

La sociedad vive a ciegas en lo que respecta a la temática específica de las personas mayores y esa ignorancia se tiende a ocultar tras la culpa judeocristiana que confunde afecto con conocimiento científico.

Las residencias de mayores, un sector en auge

 

Dada la extensión de la esperanza de vida, las residencias “geriátricas”, “de ancianos”, “para adultos mayores” o cómo quiera llamarlas cada uno, se están convirtiendo progresivamente en una verdadera necesidad para las personas que necesitan estar rodeadas de expertos que puedan cuidarlos y controlarlos las 24 horas del día. Hay más de 600 tan solo en CABA.

 

“Un diagnóstico completo incluye no solo el aspecto clínico, sino socioambiental, psicológico y económico. Usualmente las personas mayores son asistidas por un médico que diagnostica un cuadro clínico o presunción del mismo, dando inicio a una interminable batalla burocrática entre turnos, autorizaciones y derivaciones que desgasta a todo el grupo familiar o de referencia”, señala Perelis y agrega que “lastimosamente la ausencia de una coordinación sociosanitaria, que como señala el gerontólogo Roberto Orden, debe garantizar una atención personalizada, continua, integral y progresiva, determinan como desenlace una internación geriátrica que no fue elegida por nadie”.

 

Lo que nadie discute es que todos preferimos vivir en nuestra casa y las personas mayores no son una excepción. Hay veces que las familias por el propio sentimiento de culpabilidad, por las malas relaciones anteriores con los familiares, mienten a los mayores, les crean falsas expectativas y les anuncian que van a permanecer en la residencia 15 días, o solamente por una temporada, para no afrontar el proceso de institucionalización.

 

“Salvo onerosas excepciones, las residencias para personas mayores carecen también, en nuestro país, de asistencia gerontológica personalizada, lo que viene a sumarse al cuadro ya descripto”, se lamenta la psicoanalista.

 

Solo contando con todos los elementos, se puede hablar de elección, de lo contrario, se trata de consecuencias no deseadas.

 

Actualmente, también existen varios servicios que ayudan a poder vivir en casa el máximo tiempo posible: teleasistencia, atención domiciliaria y centros de día, por ejemplo.

 

Residencia pública para personas mayores

 

El ministerio de Desarrollo Social de la Nación brinda atención integral a través de Residencias de Larga Estadía para personas mayores que no tienen obra social ni recursos económicos. En estos espacios, reciben los cuidados que necesitan y promueven el derecho a una vida activa a través de distintas propuestas.

 

Por su parte, PAMI brinda servicios de alojamiento y atención especializada a personas afiliadas con distintos niveles de deterioro que requieran cuidados personales y especializados que no puedan ser brindados por el grupo familiar. De ser autorizada la vacante, la cobertura de la prestación puede ser:

 

  • Total, en donde PAMI abonará el costo de la residencia y a la persona afiliada se le descontará por recibo de cobro un coseguro que puede ser de hasta el 80% del haber.
  • Sin subsidios ni reintegros.

 

Algunos consejos para la adaptación

 

La cantidad de visitas es aconsejada por psicólogos y gerontólogos, luego de evaluar el perfil del residente. Si bien varias visitas por semana pueden beneficiar a algunos, otros pueden verse perjudicados porque entorpecería su adaptación.

Lo recomendado es no dar falsas expectativas porque la comunicación que se establece condiciona la estadía de la persona en la residencia.


https://tn.com.ar/salud/noticias/2021/12/21/para-los-expertos-ingresar-a-un-familiar-mayor-en-un-geriatrico-es-una-de-las-decisiones-mas-dificiles-de-tomar/?fbclid=IwAR37fLX9P-BOo8NaR3YPcqOwHzuqHIPiyDOh1WdeAr1m5wrADUT_iJVYV2g

 

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