• 15-Ago-2020
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TRAPOS SON LOS VIEJOS...

Por Eugenio Semino

En el debate de la Cuarentena que no se llama más Cuarentena, obviando el dislate tautológico, volvieron los decisores políticos institucionales a olvidarse de los Adultos Mayores - denominación pulcramente utilizada por los referidos para evitar todo tipo de descalificacion-. Si bien es auspiciosa la reapertura de actividades comerciales, deportivas y de otro tipo que se anuncia, volvieron a olvidar a los "viejos" Adultos Mayores, quienes en internación en Residencias de estadía prolongada hace cinco meses que no tienen contacto presencial con sus afectos, de hecho muchos enfermaron y murieron sin tenerlo. Tampoco se acordaron de las otras víctimas que son las trabajadoras y trabajadores que los cuidan.

Un verdadero disparate es suponer que esto puede seguir negándose por meses hasta el "milagroso" momento de la aparición de la vacuna. ¿Cómo llegarán Adultos Mayores y el personal que trabaja con ellos a ese momento? Siendo que hoy su salud está dinamitada en las tres dimensiones que costelan en una sola órbita. Al contrario de lo que suponen algunos tupacaramizadores del concepto, quienes proponen arreglar primero lo físico, después lo psíquico y si queda tiempo lo social.

En el mundo, para superar el escollo del distanciamiento, ya se han construido cabinas con todas las normas de bioseguridad que permiten conversaciones cara a cara y hasta abrazos. Y su desarrollo es de bajo costo.

En cuanto al sacrificado personal de atención es necesario acompañarlo, en lo laboral, lo emocional y lo económico. Hoy está totalmente estresado, sin la rotación y el descanso necesario. Y encima tiene que continuar en el pluriempleo para poder subsistir.

Hace muchos años, cuando yo no era viejo, si alguien llamaba viejo a un Adulto Mayor, éste le respondía "Viejos son los trapos". El paso del tiempo en mi país sólo invirtió los términos del dicho.


 

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