• 02-Ago-2021
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Vacunación en la Argentina: no hay nada para festejar

Dr. Eugenio Semino - Defensor de la Tercera Edad - Presidente de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SIGG)

 

 

El largo derrotero del plan de vacunación contra el Covid-19 todavía no ha llegado al final de su recorrido. A ocho meses de los primeros anuncios sobre el tema, el 55,5 % de la población está vacunada con al menos una dosis, lo cual se intenta mostrar como un logro patriótico por parte de las autoridades. Pero lo cierto es que solamente un 15,6 % de la población recibió las dos dosis. Si tenemos en cuenta que en diversos países se está hablando de la necesidad de aplicar una tercera dosis, vemos que no hay mucho para festejar. 

 

Cuando analizamos de manera más precisa la vacunación por rango etáreo vemos que entre los mayores de 60 años hay un 35%, alrededor de seis millones de personas, que recibieron solamente la primera dosis. Lo cual, ante la presencia de la variante Delta, representa un déficit grave, que debe ser cubierto cuanto antes. 

 

A su vez muchas de esas personas recibieron la primera dosis de la Sputnik-V, aún a sabiendas de las dificultades que se estaban generando para la producción y entrega de las segundas dosis de dicha vacuna. En febrero de este año solicitamos públicamente que el estado nacional brindara acceso a las condiciones del contrato con el Fondo Federal de Inversión Rusa, dado que ya en ese momento el gobierno ruso había aceptado su incapacidad para cumplir con lo acordado. Cualquier cláusula de confidencialidad en el contrato queda anulada ante el manifiesto incumplimiento por una de las partes. 

 

Ni se publicó el contrato en ese momento ni procedió el gobierno argentino a realizar ningún tipo de demanda formal ante el Fondo Federal de Inversión Rusa. Se continuó con lo pautado como si nada ocurriera, celebrando la llegada de cientos de miles de dosis cuando se necesitaban decenas de millones. Lamentablemente la retórica no genera anticuerpos.

 

Hubo también un alto nivel de irregularidades en la distribución de las dosis, especialmente durante los primeros meses, es decir cuando más necesarias eran. Amiguismos, clientelismos y oportunismos políticos generaron un caos cuyas dimensiones reales nunca vamos a conocer. Lo que no se puede desconocer es que ese caos existió y le costó el puesto a la más alta autoridad de la cartera de salud de la nación. Muchas vacunas fueron aplicadas a personas que no las necesitaban mientras se condenaba a una espera mortal a quienes sí las necesitaban. 

 

No se puede festejar ni intentar capitalizar políticamente el plan de vacunación si se tiene en cuenta el siguiente dato. A comienzos de enero de este año, después de nueve meses de pandemia y aislamiento, sin ninguna dosis aplicada, habían fallecido por Covid-19 alrededor de 44.000 personas. Desde el inicio del plan de vacunación hasta la fecha, es decir en siete meses, fallecieron alrededor de 62.000 personas. El número de personas fallecidas desde el inicio de la vacunación es considerablemente superior a la cifra de fallecimientos anteriores a la vacunación. 

 

Este dato no debe ser tomado a la ligera. Requiere ser analizado, interpretado y contrastado con otros datos. No solamente hay que analizar el plan de vacunación sino toda la estrategia aplicada desde el inicio de la cuarentena en marzo de 2020. Nada nos garantiza que en el futuro no nos enfrentemos con una situación de las mismas características. Si esto ocurre nada va a ser más valioso que el aprendizaje que podamos hacer de esta traumática experiencia.

 

No se trata de querer ver el medio vaso vacío sino de analizar con honestidad la situación. Las dificultades para obtener las vacunas fueron comunes en todo el mundo, y en los diversos países las sociedades y las autoridades tienen que analizar y reclamar por lo que salió mal en cada caso. La comparación con la realidad de otros países tiene que servirnos para corregir nuestros errores, no para excusarnos por ellos. 

 

Lamentablemente todos sabemos que ya no son estas las preocupaciones del sistema político argentino. Los datos que hoy están analizando son los que les ofrecen las encuestas electorales.

 

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Fuente consultda:


https://datosmacro.expansion.com/otros/coronavirus/argentina

 

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