• ---
  • SIGG
Sig Paraguay- Paraguay niega el respeto a las personas adultas mayores de las Américas

Una vez más, los grupos que supuestamente defienden la vida condenan a personas concretas a condiciones de vida intolerables. ¿Por qué se oponen a la Convención? ¿Qué derechos sostienen los fundamentalistas que las adultas y adultos mayores no deberían tener? (clic en el título para leer la nota)

La 45ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó por consenso la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Esta Convención, la primera del mundo en proteger estos derechos, es una iniciativa del Mercosur. Argentina, Brasil y Uruguay ya la firmaron - junto con la República Dominicana, Costa Rica y Chile - pero Paraguay y Panamá, que estuvieron involucrados en el proceso de redacción y se habían comprometido a firmarla, sucumbieron al lobby fundamentalista y ahora se niegan a firmarla.

 

Una vez más, los grupos que supuestamente defienden la vida condenan a personas concretas a condiciones de vida intolerables. ¿Por qué se oponen a la Convención? ¿Qué derechos sostienen los fundamentalistas que las adultas y adultos mayores no deberían tener?

 

  • A no ser sometidas/os a sujeción física prolongadas(queriendo decir que no pueden ser inmovilizados o encerrados contra su voluntad)
  • A no ser objeto de tratamientos médicos inadecuados o desproporcionados
  • A que se les eviten sufrimientos innecesarios e intervenciones inútiles
  • A expresar su consentimiento informado y a que se respete su voluntad en todos los actos que las y los afecten.

 

Los grupos antiderechos, con la complicidad de Paraguay y Panamá, quieren obligar a las adultas y adultos mayores de las Américas a soportar  lo que aplicado a cualquier otro grupo humano no dudaríamos en calificar de tortura, trato cruel, inhumano y degradante. 

 

Quienes se oponen a la Convención la consideran “repetitiva” y dicen que consagra “derechos especiales”. Se podría decir que toda persona, todo derecho humano y toda libertad fundamental ya están protegidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos y los principales tratados internacionales y regionales, que claramente dicen que deben ser aplicados “sin discriminación alguna”. Pero en la práctica, a distintas personas se las ha privado de derechos y protecciones por el color de su piel, su nacionalidad, su ocupación, su género, su sexualidad y su edad. Lamentablemente es muy común pensar que las personas mayores necesitan “cuidado” y no respeto, infantilizándolas y asumiendo que otras personas saben qué es mejor para ellas. Por eso, para ser verdaderamente universales, los derechos tienen que ser específicos: decir con todas las letras qué significan las protecciones básicas para cada uno de los grupos que históricamente han sido discriminados.

 

Paraguay y Panamá quieren condenar a nuestras adultas y adultos mayores a no poder decidir cómo y cuándo quieren morir. Es probable que muchas y muchos lleguemos a ser adultas y adultos mayores. Queremos envejecer como hemos vivido, con dignidad y con la capacidad de decidir sobre nuestras vidas. Y queremos que quienes hoy son adultas y adultos mayores vean sus decisiones respetadas por los Estados.

 

Nosotras y nosotros, activistas de derechos humanos somos - de verdad - activistas de la vida. De la vida vivida en plenitud. Por eso hoy celebramos la firma de la Convención y felicitamos a Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana y Uruguay por defender los derechos de las adultas y adultos mayores. Como nos enseñó el movimiento de las personas con discapacidad, nada sobre nosotras/os sin nosotras/os. Nada sobre las personas mayores sin el consentimiento informado de las personas mayores.

 

Nota de Prensa

16 de junio de 2015

Para más información contactar a Stefano Fabeni, teléfono:  312 919 3512

 


 

Dejenos su comentario