• 21-Jun-2021
  • ARTICULOS
A LA VEJEZ VIRUELAS

Algunos aportes para la discusión generada con la decisión de la OMS referida al cambio del código en ICD sobre las enfermedades de la vejez.

 

- Por Roberto Orden

 

 A propósito el refrán de inicio

 

En primera instancia corresponde aclarar que para los hispano parlantes la expresión A la vejez viruelas… remite a un refrán muy popular, que alude a quienes tienen aventuras amorosas de forma tardía (usualmente personas de la tercera edad), es decir que andan de enamorados de viejos o que hacen locuras amorosas propias de la juventud.

 

Es el título de una comedia escrita por el dramaturgo Manuel Bretón de los Herreros en 1817. Se trata de una obra en prosa que narra las vicisitudes de dos viejos enamorados. Algunas personas creen que el dicho surgió a raíz del estreno de dicha comedia en el año de 1824.

 

Sin lugar a dudas esta presente en alguna medida el rechazo a un prejuicio edadista, el que impugna que los viejos sean alegres y enamorados, con el supuesto que dicho amor sería algo impropio, atípico o poco frecuente, de las personas entradas en años, al igual que lo es el que contraigan la enfermedad de la viruela, la que solía diagnosticarse a edades más tempranas (sobre todo en la niñez).

 

Es decir que la frase pondría contra la pared a todas las formas de disciplinamiento social con los que se pretende encasillar a las personas mayores y a la vez advierte que la vida no puede se vista como un sendero pre-establecido quedando abierta a factores de incertidumbre, imprevisión y decisión autonómica de cada sujeto, lo cual conlleva riesgos (la viruela) como posibilidades (volver a enamorarse).

 

 

Estado de situación

 

La polémica que tratamos de analizar con categorías de análisis de la Gerontología Crítica se suscita en el contexto mundial Pandemico - sindémico  del Covid19, aclarando que una de sus consecuencias en los diferentes lugares ha sido el incremento de todas las formas de desigualdades y también de los primeros tres modos formas prevalentes de discriminación a nivel mundial  (por raza, género y edad)

 

Ocurre que el edadismo se ha naturalizado en nuestra sociedad ya que se han interiorizado ciertos prejuicios contra la edad y las personas mayores

 

Por ejemplo, la idea de que el Covid afecta más a los mayores, ha provocado una asociación que identifica al mayor, con lo frágil y lo vulnerable. Esta sensación de sentirse más débiles cala en los propios mayores, quienes lo replican. Lo que la OMS ha denominado como edadismo autoinflingido.

 

Ver al virus como una sindemiaa tal y como postula el Editor Jefe  de la revista Lancet  abre  a una visión más amplia de este proceso, que abarca la educación, el empleo, la vivienda, la alimentación y el medio ambiente. Ver al Covid-19 solo como una pandemia excluye un prospecto tan amplio como necesario para su definición como para su intervención.

 

Una sindemia es una epidemia sinérgica. La concentración y potenciación de la enfermedad en  interacción con los condicionantes sociales subyacentes en sus elementos centrales. 

 

La concurrencia de enfermedades, con o sin interacciones, se conocen como comorbilidad y coinfección

 

La diferencia entre comórbido y sindémico es que la investigación de la comorbilidad tiende a centrarse en los problemas nosológicos de los límites y la superposición de los diagnósticos, mientras que la investigación sindémica se centra en las comunidades que sufren epidemias concurrentes, las que aumentan las consecuencias negativas para la salud, provocando mayores vulnerabilidades entre algunos grupos poblacionales.

 

Las condiciones de vida, el tipo de actividades desarrolladas, la pobreza, la falta de servicios básicos y la mala accesibilidad a los servicios sanitarios actúan en esa dirección   

 

Los enormes avances de la Medicina de la Evidencia y de sus resultados en situaciones experimentales, chocan con un desborde mayúsculo, generado por patologías de primera generación (infecciosas) las que para su control y erradicación requieren de la consideración de  su matriz pandémico-sindémica y por ello la atención de los aspectos sociales y culturales  en juego.

 

En este bloque resta decir que las personas mayores han sido el colectivo con mayor número de muertos en lo que va de esta tragedia sanitaria, pero nos quedamos cortos si justificamos esa predilección del virus por la sola causa del desgaste del sistema inmunológico de los mayores. 

 

 

La piedra de la discordia ¿la vejez es una enfermedad?

 

Uno de los aspectos claves para el progreso de la medicina en el mundo globalizado es la existencia de un código común, de un lenguaje compartido para nombrar de forma inequívoca enfermedades, lesiones, síndromes, causas de lesión y muerte, síntomas, signos y demás circunstancias de la enfermedad. Ese sistema unificado existe desde finales del siglo XIX, se llama ahora Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD, en sus siglas en inglés CIE en castellano) y se elabora desde 1948 bajo la coordinación de la OMS.

 

La Undécima Revisión que circula en la actualidad en los ámbitos sanitarios será publicada y generalizada en enero del año 2022, en sustitución de la ICD-10 de 1992 (aunque actualizada en 2016) y contiene alrededor de 55.000 códigos de enfermedades, lesiones y causas de muerte, con los que se elaboran las estadísticas mundiales de morbilidad y mortalidad. 

 

En nuestro análisis, prestamos especial atención, al reemplazo del código CIE-10 "Senilidad" (R54) por "Vejez" (MG2A) en ICD-11, según obra en imágenes djuntas más abajo.

 

La asociación entre el envejecimiento y la  enfermedad se concretó recientemente cuando la OMS sumó un código de extensión para las enfermedades "relacionadas con la edad" (XT9T), definidas como aquellas "causadas por procesos patológicos que conducen persistentemente a la pérdida de la adaptación y el progreso del organismo en mayores ”,

 

 

El nuevo código implementado es el resultado de una propuesta conjunta presentada al Grupo de Trabajo de la CIE-11 de la OMS conformada por investigadores del Fundación de Investigación en Biogerontología, la Internacional Longevity Alliance y el Consejo de Salud Pública.

 

Sus promotores señalan que los códigos ICD son un requisito previo para el registro de todos nuevos fármacos y terapias, el reconocimiento de la edad como un proceso patológico, junto con el reemplazo del código CIE-10 "Senilidad" (R54) con "Vejez" (MG2A) en ICD-11, representa un facilitación innegable  para superar los obstáculos regulatorios que no han facilitado hasta ahora el desarrollo de terapias intervenciones y estrategias preventivas dirigidas.

 

Ahora bien, aunque la implementación del código de extensión XT9T en ICD-11 no equivale plenamente a un reconocimiento formal de la vejez como una enfermedad, es una señal, como mínimo, de la intención  por parte de la OMS de considerar al   envejecimiento como un factor de riesgo de enfermedad importante.

 

Con antelación a esta decisión existía una mayor diferenciación entre vejez y senilidad (vejez patológica) categorías que en el ICD-11 ahora se superponen.

 

Pensamos que existe también,  un problema precedente en lo que refiere a la pregunta por qué se entiende por vejez, dado que existe un consenso, a nuestro entender generalizado en los escritos geriátricos y gerontológicos por el cual se asume a la  vejez como  un constructo complejo y multidimensional:  social, biológico, cultural, psicológico que no puede quedar reducido a una forma patologizada y taxonómica del campo médico. 

 

Queremos señalar también que desde el punto de vista científico lo metodológico en todos los casos siempre esta articulado y referenciado en una concepción teórico epistemológica previa.

 

Parecería ser que se hace uso del concepto instrumental de vejez de modo autonomizado para beneficiar el reconocimiento de nuevas prácticas preventivas, fármacos y terapias.

 

Dicha concepción, no del todo explícita de matriz biogerontológica, parte de estas de categorías de análisis que determinan la orientación de los cambios de códigos de la OMS, los que a nuestro entender, tienen un carácter sesgado.                                                                          

No es nueva esta identificación entre vejez/enfermedad y viene de la época de la antigua Roma, con Séneca en sus cartas a Lucilio Sobre la Vejez

 

Al día de hoy creemos que esa discusión estaba saldada. 

 

La complejidad es una llave maestra para entender muchos procesos que no pueden quedar reducidos a posturas elementalistas en sus basamentos epistemológicos sobre el carácter de aquello que se pretende estudiar.

 

Mucho menos si dichos análisis se circunscriben a la discusión de límites nosológicos cuando la dimensión ontológica de la vejez pone en discusión el concepto del límite existente entre lo biológico y lo social.

 

Nuestra crítica se encuentra centrada entonces, desde el punto de vista epistemológico en las preguntas iniciales de las que se parte, en el abordaje   del constructo vejez y en los prejuicios, que dichas posturas, de seguro, podrían sumar a la causa del edadismo creciente que vive la sociedad mundial en esta etapa pandémica-sindémica.

 

 

Las verdaderas discusiones pendientes

 

El envejecimiento de los seres humanos es muy heterogéneo y diverso lo que nos lleva a hablar de vejeces y su variabilidad aumenta con el avance de la edad.

 

El desarrollo de convenciones internacionales en favor de los derechos de este colectivo, ha venido de la mano del envejecimiento poblacional a nivel mundial, las que ponen su acento en la autonomía, la participación creciente y el empoderamiento de los adultos mayores.  

 

Debemos reconocer sin ambigüedades que el factor cronológico tiene una utilidad limitada para el diagnóstico, el pronóstico y la orientación del tratamiento de los padecimientos de las personas mayores, los que tienen una matriz bio-psico-social. 

 

Por otra parte, la edad en sí misma tiene un uso limitado para la evaluación de la salud de la población, para promover un envejecimiento saludable y para la planificación de la atención sanitaria / social.

 

La presente discusión, como se explica más arriba, fue desatada a partir del cambio existente en la versión previa del ICD-10 de la OMS, donde solo figuraba  un código para la debilidad física relacionada con la edad (R54) con su remplazo  en el ICD-11 (OMS), por la vejez clasificada en síntomas generales (código MG2A) a lo que se agregó  un código de extensión para enfermedades relacionadas con la edad (XT9T).

 

Estamos convencidos que estos cambios acotan las  posibilidades  para informar sobre las relaciones entre la función física y cognitiva general y el impacto acumulativo de las enfermedades, los estilos de vida y los factores socioeconómicos en el individuo, lo cual es crucial con el envejecimiento de la población en todo el mundo.

 

Un modo de generar un avance cierto frente al modelo auspiciado en el ICD-11, de notificación centrado en la enfermedad, consiste en generar una alternativa  conceptual y metodológica  que incorpore elementos tanto holísticos como de la enfermedad a partir de la notificación de la fragilidad en el sistema de clasificación internacional de enfermedades de la OMS.

 

La fragilidad es un concepto geriátrico-gerontológico que explora la idea de vulnerabilidad y de ese modo puede servir para e la predicción de resultados adversos, incluida la mortalidad, la respuesta al tratamiento, la necesidad de institucionalización y una mayor utilización de los recursos sanitarios y sociales frente a la mera consideración de la edad cronológica.

 

Existe una correlación positiva entre la fragilidad y el aumento de la edad, pero el envejecimiento no es un sustituto de la fragilidad y la prevalencia de la fragilidad varía según los determinantes socioeconómicos y de salud.

 

La evaluación y notificación de la fragilidad debiera contribuir a la mejora de los tratamientos y también al abordaje indispensable de los factores subyacentes que contribuyen a la fragilidad.

 

Para auspiciar la viabilidad  de un código ICD de fragilidad, debiéramos superar la cuestión atávica de los límites nosológicos y necesitaríamos llegar a un consenso sobre el modelo conceptual subyacente al tiempo de  capitalizar los beneficios del diálogo entre distintas cosmovisiones.

 

Un código ICD de fragilidad promovería la creación y el desarrollo de modelos holísticos de atención con amplia consideración del carácter complejo de la problemática.

 

Se trataría de cambiar una atención biomédica basada en la enfermedad (como ocurre hoy con el Covid19) por  el desarrollo de nuevos abordajes de matriz sociosanitaria.

 

Para concluir queremos declarar, frente a  todo intento restrictivo y disciplinario de confundir  vejez con enfermedad:

 

 A la vejez viruelas… 

 

 

CABA, 20/06/21

 Licenciado Roberto Orden

Mgter en Gerontología Social

Docente y supervisor de proyectos gerontológicos

Integrante del Espacio Gerontovida


 

Dejenos su comentario